V Trial de Arinsal

Andorra

agosto de 2006

Crónica y fotos

Desde hace seis años, cuando se acerca el mes de agosto tengo un “cosquilleo” en el estómago que provoca, a los que tenemos la suerte de hacer las vacaciones durante este período, que los días pasen rápido, ya que alrededor de finales de ese mes se celebran los Dos Días de Trial de Arinsal.

Año tras año espero estas fechas para disfrutar de un Trial que se ha hecho un lugar en el calendario y que, al igual que podrían ser los Seis Días de Escocia, todo buen trialero no se puede perder.

Andorra, La Massana, Arinsal, todos los colaboradores, pero sobre todo Lidia y José Antonio han conseguido, sacrificando muchas horas particulares, organizar un trial de alto nivel.

Todo el engranaje para participar en los Dos Días empieza en primavera con las inscripciones, reserva de hotel, pagos a la Federación para solicitar el permiso de salida, etc. Pero cuando realmente se notan los nervios es la misma semana del Trial. Noches de mal dormir, últimos ejercicios para estar en forma y no desfallecer en las cimas de Arinsal, precauciones para no hacerse daño entrenando... y por fin llega el deseado día, el viernes cuando, carretera y manta, tomamos rumbo hacia el país de los Pirineos mi señora y yo, este año sin mi hija quien, aunque sin saber que me duele, no quiere saber nada de trial, motos y de venir con los “papis”.

Llegamos a Arinsal sobre las 10.30 de la mañana, muy amablemente el urbano que controla el padock nos indica donde podemos aparcar el coche, diviso a la gente de Trial Madrid: Pedro, Carlos, Pepe, Nanos, Chema, etc... echo de menos a Toño que al ser “papá” se ha quedado en casa. Saludos, besos, abrazos, risas, intercambio de adhesivos y como en un Barça-Real Madrid, intercambio de camisetas MOTOCAT–TRIAL MADRID.

Poco a poco va pasando la mañana, hablamos con unos y otros, dejamos las maletas en el Hotel Princesa Parc y llega la hora de comer. Junto a mis amigos Francesc, Juan Luis, Manolo y sus respectivas, nos deleitamos con unas buenas ensaladas, pasta y pizzas. La sobremesa se hace larga y desde el restaurante diviso un ir y venir de trialeros con las bolsas correspondientes a la inscripción. Los nervios se me “comen” y, al grito de: dejadme salir!!! nos dirigimos a realizar nuestras inscripciones.

Ahora sí, Lidia, José Antonio, Josep Serra, más abrazos, besos y... otra vez nos tenéis por aquí. Nos dan las instrucciones necesarias para correr el Trial, dorsal, hora de salida y varios obsequios más, tales como camisetas, adhesivos, pins, etc... Dejamos la moto en el parque cerrado y hasta mañana tempranito, ya que somos de los primeros en salir.

El padock se va llenando hasta que no cabe ni un alfiler. Qué placer ver tantas motos de trial juntas, pero sobre todo, qué “gustazo” poder compartir estos momentos con amigos que hacía tiempo que no veía: Carlos, Pim, Ramón, José, Joan, Pablo, Lluís..., en fin, la lista es interminable. También van llegando mis amigos de entreno, Toni, Cisco, Jordi, Enric... y tras comentar con uno y otro sobre trial, nos da la hora de cenar sin apenas darnos cuenta.

La cena la hacemos en el hotel donde estamos alojados, buffet libre correcto, después de cenar tertulias en los diferentes salones y la hora de ir a dormir que no se hace esperar. Pánico le tenía a meterme en la cama ya que intuía que los nervios me harían pasar una noche de perros dando vueltas y más vueltas pero, casi sin darme cuenta, no dejo que suene el despertador, de hecho ya tenía un ojo abierto. Levantarme, afeitarme, ducharme, vestirme y a las siete, como un clavo, a punto para desayunar.

Caras de sueño pero también de satisfacción, ilusión, nervios y, casi sin salir a relucir el sol, ya nos disponemos a desplazarnos hacia el parque cerrado a recoger la moto, últimos retoques y... a la rampa de salida.

Poco a poco vamos saliendo y afrontando las zonas una tras otra, catorce por la mañana, comida “ligerita” en la estación de Pal y a por las seis zonas de la tarde. Llegamos exhaustos pero muy satisfechos, nadie de los nuestros se ha hecho daño y, lo más importante, nos lo hemos pasado realmente bien.

Nos dirigimos al hotel para ducharnos y descansar un poco antes de cenar, pero uno que es gato viejo en esto de “machacarse” tenía hora pedida en el wellness del hotel para hacerse un masaje deportivo y poder descargar toda la tensión acumulada del día. Os lo recomiendo.

Igual que la noche anterior, cenamos en el buffet del Princesa Parc, después reunión de amigos pero hoy los ojos de la mayoría de nosotros ya no estan tan “vivos” como ayer, por lo que ir a dormir se hace vital. Nos despedimos de los que solo han venido para un día y ahora sí que una vez metido en la cama no recuerdo nada más que el buenas noches de mi mujer. Lo que si recuerdo es que, cuando sonó el despertador, si la mañana anterior ya lo había parado antes de que sonara, esta vez lo hubiera “tirado” por la ventana, aunque solo tuve que pensar unos segundos que era para afrontar el segundo día de trial, que en breve volvería a estar por las cimas de Arinsal, que mi trialera me esperaba... y acto seguido la cara me cambió.

La fórmula de dos días de trial está muy bien pensada. Todos los que vinieron solo para un día piensan que el segundo día es muy duro y que no se ven capaces de afrontarlo. Qué equivocados están!!! El segundo día es el mejor, vas más relajado, toda la tensión acumulada del primer día desaparece como por arte de magia y las agujetas de primera hora se pasan nada más subir a la moto.

Como en el día anterior, nos encontramos a las 7 para desayunar y hoy se ven muchas caras de sueño. Después, a recoger la moto para salir. El circuito se repite –con una zona menos por la mañana y por la tarde- y ahora las trece zonas de la mañana no han cambiado. De nuevo comida “ligerita” en la estación de Pal y a por las cinco zonas de la tarde. Repito lo mismo del primer día, llegamos exhaustos pero muy satisfechos, nadie de los nuestros se ha hecho daño y, lo más importante, nos lo hemos pasado realmente bien.

Por la tarde nos deleitamos viendo pasar por las zonas del río a los pilotos de categoría roja y negra, mientras esperamos al reparto de premios que empieza sobre las 19 horas con un “pica pica” ofrecido por la organización para todos los participantes y acompañantes.

Ahora sí y ya por última vez, agradecimientos, abrazos, besos, despedidas y por descontado un HASTA EL AÑO QUE VIENE!!! En mayúsculas.

Como habréis podido comprobar no he comentado nada del recorrido, zonas, clasificaciones, colas, controles, en fin, de la competición en sí. Esto lo dejo para los profesionales ya que para mi es lo que menos importa. Lo que cuenta es la buena convivencia i espiritu deportivo de un fn de semana trialero. Por mi parte solo tengo que decir:

Gracias por organizar este maravilloso trial.

Gracias por la atención que nos habéis dado.

Gracias por dejarnos disfrutar de un entorno envidiable.

Gracias por darme la oportunidad de conocer grandes trialeros y mejores personas que se han convertido en parte de mis mejores amigos.

Gracias al tiempo que nos ha acompañado todo el fin de semana.

Gracias que no nos hemos hecho daño.

Gracias a la moto que ha funcionado como un reloj de pulsera.

Y muchas, pero que muchas gracias a mi mujer, por aguantar mis horas de insomnio, los madrugones, los nervios, los euros invertidos, tenerla “tirando” fotos a toda hora y mis “palizas” sobre trial, motos y fiascos.

A todos vosotros... MUCHAS GRACIAS!!!

Víctor