Crónicas Trial de Clásicas y Niños de Cabanillas

29 de enero de 2005

Crónica de Chema Carrión

Cuando mi amigo Togno me propuso que hiciese una crónica del trial de Cabanillas, pensé que era uno de los encargos más difíciles que me podían hace. Difícil porque, como ya me pasó el verano pasado con los Dos Días de Arinsal, hay tantas cosas que contar, son tantas las vivencias en esas pocas horas, que cada vez que me pongo a escribir me salen ladrillos de montones de páginas, que es posible que para mi sean muy intensos y muy bonitos, pero seguro que aburrirían a cualquiera que intentase leerlos sin haber estado allí.

Esta vez ha sido así, la diferencia es que cuando me he puesto a escribir, una y otra vez volvía al rato que para mi fue cenit de ese trial y de mis vivencias. Obviamente ponerlo así, sin contar nada ni explicar nada, probablemente no tendría mucho sentido, de forma que lo he rodeado de una introducción y un desenlace, así es mas fácil situarnos…

INTRODUCCION:

Llevamos ya meses hablando de esta carrera. Aunque yo no dije hasta el último momento que pensaba participar en A, hace ya mucho que lo decidí. El día que se lo conté a mi amigo Corsino, le faltó tiempo para decirme que él venía conmigo de mochilero. Puede parecer una chorrada, pero no lo es en absoluto, clásicas A es un poco “bestiada” para alguien con un nivel tan bajo como el mío, pero me apetecía y con los otros tres mosqueteros de trialmadrid , y el hecho de saber que Corsino iba a estar a mi lado me tranquilizaba bastante. Lo mejor de los previos fueron el pique y los nervios. La última semana fue un poco estresante, la moto no acababa de ir de carburación, a veces se quedaba con el ralentí alto, otras se paraba en ralentí, otras se ahogaba… desesperante, pero al menos el viernes conseguimos que fuese medio aceptable (en frío, en caliente hacia algunas “cositas raras”), así que decidí que me presentaba con la moto tal y como estaba.

Sábado por la noche. Me siento como un niño la noche de reyes, lo cierto es que no estoy nervioso, más bien con ganas de empezar. Tiene que ser posible, se tiene que poder, además, ahí va a estar mi amigo Corsino, para lo que haga falta.

Domingo por la mañana, ahora si, cuando voy llegando al sitio noto los nervios que empiezan a aflorar, ¿cómo serán las zonas? Saco la moto de la furgo. Menos siete grados, pero no tengo mucho frío. Ya están por aquí Togno, Karl-litos y Pedropedales. Lo primero es pedirle disculpas a Pedro, le he tenido engañado toda la semana diciendo que vendría con la sherpa y que no iba bien, y el hombre venga a insistirme que me la llevase a su casa, nos liabamos con ella, y si hacía falta a no dormir hasta que no quedase bien. Eso son amigos…

Aparecen también Corsino, que se ha venido desde su casa (dos horitas y mucho de coche) solo para estar con nosotros y JLQ. Me empiezo a relajar, tranquilidad, tranquilidad, la moto se sigue quedando un poco acelerada, Pedropedales me ayuda a desmontar el filtro de gasolina por si era eso, pero sigue igual. Pues que se le va a hacer. 10:40 salida. Los cuatro juntitos. En la primera zona nos esperaban los dos amigos/managers/mochileros, y a partir de ahí todo el tiempo juntos, hasta la última zona, a nuestro aire, mirando bien las zonas, sin dejarnos influir por los buenos de la categoría, sin presiones, sin prisas. Todo muy, pero que muy bonito.

Las zonas, en mi opinión bonitas y selectivas, con algún tranco, pero todas ellas posibles. Los tres, salvo Togno, pasamos un momento de bajón en algún instante del trial. Pedropedales en la primera vuelta por un zurriagazo de esos que se pega él, a lo bestia (encima su moto es la única pre77 y sin tunear), Karl-litos por una racha que empezó a hilar de cincos en la segunda y que le desconcentró hasta que volvío a encontrase a si mismo, y yo, bueno, yo lo cuento luego. Togno sacrificó parte de su concentración y de su resultado solo para abrirnos camino, y es de agradecer, aún así, abrió el tarro de las esencias en la tercera vuelta y casi se sale…

Memorables, la última vuelta entera de Togno, el primer cero de Pedropedales en la zona 7 de la primera vuelta y el cerazo de Karl-litos en la 1 de la tercera vuelta.

Lo importante es que lo pasamos muy bien, las zonas eran difíciles, pero las pasamos todas (en gran medida gracias a JLQ y Corsino que se multiplicaban para estar en todas partes…) En mi caso no hubo ninguna zona que no superase en todo el trial, incluida la 3, en la que me picaron un cinco en la primera vuelta, pero aún así seguí y la acabé con lo que a mi me parecía un “varios” y luego en la segunda el juez me dijo que se había equivocado y que si, era un varios. El interzona muy bonito. Por encontrar algo mejorable, lo de que las primeras zonas de la tercera vuelta las tuviéramos que hacer sin cintas ni pasos porque al no haber marshall las habían desmontado cuando llegamos.

En resumen, un trial precioso, un poquito de frío al principio, pero muy bonito. Peleando con las zonas, con un cierto respeto a veces, dejando pies de más, pero sin preocuparnos de ello, a fin de cuenta la clasificación este primer día no era importante, solo importaba acabar.

Y así, ibamos, cuando llegamos a la mitad de la tercera vuelta, aquí empieza mi otro relato, el personal:

NUDO

13:20 tercera vuelta, interzona entre la 3 y la 4, de repente la moto se para, como si se hubiese quedado sin gasolina. Grito a Corsino y aparece rapidamente con la 4RT para hacer de “donante” . Pero cuando abrimos el depósito de la honda está a medio camino: vaya faena, lo que falla no es que falte gasolina, es el carburador, justo lo que nos ha estado dando guerra toda la semana, el flotador que se engancha. Me temo que eso sin estar en el taller no va a tener arreglo. Le digo a Corsino que se adelante con ellos, y van pasando la zona mientras yo consigo volver a ponerla en marcha y arrastrarme hasta la entrada de la zona.

13:30 En la espera, la honda va fallando intermitentemente. Empieza mi pequeño calvario particular, si hay algo que me desmoralice es que la moto falle. A la entrada de la zona cuatro se queda acelerada. JLQ intenta ayudarme, nos liamos a golpes con la cuba del carburador a ver si se desengancha. Nada, no hay manera… Me apetece pararme y sentarme en una roca. Tanto sufrimiento para al final no acabar por un problema mecánico. Al final como el flotador no suelta y la moto no baja de revoluciones, JLQ me dice que no tire la toalla, que lo intente con el freno pisado todo el tiempo. Pues sí, venga. Entro en la zona como si fuese un ferrari, me voy dejando mas pieses izquierdos que pulgarcito miguitas de pan. El derecho ni quitarlo de la palanca de freno, antes apoyar el codo en una piedra que soltar el freno… Llego al escalón, JLQ ya está puesto, pero al dar el poco gas que le debía quedar, woooooooo, se ahoga y se casi se para. No puedo evitar impactar de frente contra el escalón. Por suerte no iba muy deprisa, y no me hago daño al golpearme con el depósito. Un cinco, pero eso no es lo peor, lo peor es la desconfianza… Continuamos, unos metros mas allá está la cinco, los demás acaban de pasar. Aunque no dejo de pensar en lo del carburador me las apaño para un varios, al menos la cuba se ha soltado y el ralentí ha bajado, pero esto va fatal, el ralentí parece una montaña rusa, de todas formas como la zona no tiene ningún escalón gordo me las voy apañando.

13:45: Me pego el “fostiazo” del día en la zona 6. Entro en la zona mosqueado con la moto y convencido de que cuando le retuerza la oreja me dejará colgado. Al llegar a la pendiente fuerte del final me viene a la mente una vez y otra el ahogón y el casi golpazo contra el escalón que me pegué en la zona cuatro. Miro a la moto con la misma confianza que un gitano a un guardia civil. Aunque Corsino está ahí, en la pendiente gorda para cogerme, no quiero ni intentarlo. Me paro en equilibrio justo en el punto en el que hay que dar gas y acelerar para bajar y luego subir. Lo dudo. Lo vuelvo a dudar. A que he venido, a acabar, ¿no? En las otras dos vueltas lo he subido dejándome un pie arriba, pues ahora igual: está Corsino a media cuesta, Togno al otro lado, JLQ arriba, si no lo intento así, no lo voy a intentar nunca… Pues ¿sabes lo que te digo?: voy a hacer lo que no hago jamás: antes magullado que picar un cinco. Abro gas a fondo y a por ello. A pesar de todo esto, me puede el subconsciente que dice que la moto va a fallar, me supera el miedo, y a un tercio de subida corto el gas y me tiro de lado a la pendiente. Corsino me trinca de los hombros para que no deslice mientras Togno aparece por el otro lado y engancha la moto. Estoy jodido, y bien jodido. Me he pillado la pierna derecha entre moto y piedra a la altura del muslo, pero el dolor es soportable. Lo peor es que tengo la sensación de que la mierda de moto me falla y así soy incapaz de seguir. Me salgo de la zona y tomo aire. ¿Me retiro y les acompaño?. Voy a estar no se si toda mi vida, pero si mucho tiempo pensando que no lo conseguí. Corsino, en los instantes que pasan entre que uno y otro llegan al escalón viene a mi lado y me anima. Soy consciente de que estoy desencajado. Lo más lógico es abandonar o al menos picarme las zonas que quedan. Pero picarme alguna zona hoy es haber perdido. El objetivo hoy es acabar, y pasar todas, con o sin daños, otro día me puedo retirar porque me falle la moto, pero hoy, y solo hoy, por ser la primera, eso es una derrota. Me acuerdo de lo que decíamos Togno y yo en en el pasillo de la zona de los tablones y el río de Arinsal, lo malo no es hacer un cinco. Lo chungo es picartelo… Han pasado ya los tres, Corsino viene a mi lado, me mira, y me pregunta ¿qué tal chaval? No pierdas la confianza, tu puedes seguir, solo es el coco… Arranco y voy dejando que la moto me lleve a la siguiente zona. Mientras rodamos, Pedro se pone en paralelo y se me acerca por el lateral y me dice algo, no soy consciente de que exactamente, pero si percibo que está intentando animarme. En estos momentos se lo que sienten los boxeadores cuando están “grogui”. Lo veo todo como desde fuera, como si fuese una película y yo estuviese al mismo tiempo de protagonista y de espectador, no se exactamente en que estoy pensando, pero todo pasa muy deprisa y al mismo tiempo como a cámara lenta.

13.50 Entrada de la zona 7. Me pongo en la cola. Ni la miro, me quedo sentado en la moto, hasta que pase Karl-litos que va delante. Karl-litos me mira y me guiña un ojo antes de entrar. Debo parecer un guiñapo porque todos intentan animarme. Me miro a mi mismo ¿a que he venido? A acabar, ¿no? Siento un calor que sale de dentro hacia fuera. Supongo que es mi corazón intentando escaparse de debajo de la camiseta. A acabar, ¿no? Pues acabaré aunque sea arrastrándome. A por ella, y si me falla al dar gas en el escalón, pues al suelo y punto. No hay piedras ni nada, hay sitio blando donde caer si me engancho. Me lo repito una y otra vez: a por ello… Oigo la voz de Corsino en la lejanía, “venga Chema que esto es un cerazo”. JLQ me pisa y recoloca la piedra que le ha puesto de avión a Karl-litos mientras Corsino daba “palique” a la jueza, se pone frente a mi en el escalón y me mira, le oigo como distante, dale, dale , dale ChemitaCarrión, que esto está hecho. Doy gas, doy gas, doy gas, gas, gas… brooooom… De repente me veo arriba del escaloncito, sobre la moto. En la subida dejo un pie bobo, pero la jueza con las prisas ni lo ve. Mientras ruedo hacia el final de la zona oigo la voz de Corsino como en off, dale, dale, que ya lo tienes , que vuelves a estar metido en la carrera… No se si voy gritando físicamente, pero por dentro soy un aullido de rabia, una explosión de energía. Me marca un cero, pero me da igual, aunque fuese un cinco hubiese sido de los buenos, sin tirar la toalla. Las voces van sonando cada vez mas cerca, ya están todos a mi lado. Vuelvo a tener consciencia de la situación, acabo de superar mi pájara particular. La moto sigue fatal, pero ya no siento miedo, a por la 7 y la 8. Todavía no las he pasado, pero tengo la certeza de que las pasaré, aunque sea con la moto a hombros, ahora no hay quien me pare…

14:10 Interzona entre la 7 y la 8. Pedropedales va el penúltimo . Detrás voy yo, porque la honda sigue rateando, pero en vez de quejarme voy tan contento porque al menos anda. Karlitos y Togno van delante para ir entrando en la zona y hacer esperar menos a los jueces y JLQ y Corsino con ellos por si hay que agarrarles en el tranco del final. De repente algo salta de la rueda de Pedro y veo la cadena de su moto subir, luego bajar y quedarse en el suelo tendida. Quedan unos cuatrocientos metros para el padock. Le grito: espera, que buscamos la forma de remolcarte. Ni contesta, lleva tal acelerón que se echa la cadena al cuello y empieza a empujar a la carrera. Aunque le pido que me deje intentarlo, me dice que no con la mirada (no tiene ni resuello para contestar) y sigue corriendo empujando la sherpa enloquecido como quien va a apagar un incendio. Llegamos al padock. Ya ha pasado Karl-litos, ahora está Togno en la zona, mientras pasa él y paso yo, a Pedro le da tiempo a llegar al coche y aparecer con la moto reparada. El juez me pica un uno, aunque juraría que he hecho un cero. Me da igual: miro a Pedro, dale, dale, que ya acabamos: Ni espera, no recobra ni el aliento, otro que si, hace falta, se acaba la zona con la moto en brazos. Jadeando, entra en la zona. Todos gritando como locos. Dale, Pedro, dale!

DESENLACE:

14:30 la satisfacción del deber cumplido, lo hemos conseguido, aquí estamos, enteros, y lo hemos pasado, nos miramos unos a otros, jojojo, lo que somos capaces de hacer con nuestras clásicas… Miro a Corsino, que me abraza y me dice, ¿veis como eramos capaces? Miro a JLQ que no deja de repetir nuestro mantra: QUE BAAAARBAROS! Jod.r lo que hemos hecho, es posible que a partir de ahora lo hagamos muchas veces, o ninguna, pero ya nunca más será la primera. Y lo hemos conseguido, los cuatro, con nuestros dos supermochileros Que bien lo hemos pasado. Que fuerte, y aquí estamos, los seis, como si hubieramos ganado el mundial indoor. Bueno, para nosotros como si lo fuese, o como si hubiesemos subido al aconcagua, y encima lo hubiesemos hecho en grupo, sin abandonar a mujeres ni a niños….

 

Es posible que Togno hubiera conseguido incluso un resultado mejor si nosotros no le hubieramos lastrado, pero ha sacrificado su carrera para tirar de nosotros. Aunque yo aquí solo relato el mío, lo cierto es que todos los novatos: Karl-litos, Pedropedales y yo, hemos pasado cada uno nuestro instante de calvario particular, pero gracias a los demás hemos conseguido superarlo y llegar al final. Gracias a los otros tres y gracias sobre todo a Corsino y JLQ, apostados en cada escalón, poniendo su brazo sobre nuestra espalda después de cada cinco. Sonriendo cuando con la mirada pedíamos árnica. Y dando caña cuando amagabamos con venirnos abajo. La verdad es que, objetivamente no hemos hecho nada del otro mundo, pero para nosotros era una barrera muy alta, y más alta todavía por pretender saltarla los cuatro a la vez. A partir de ahora pasarán muchas cosas, unas veces acabaremos y otras no, algunas veces correremos en A y otras en B pero este día nos lo guardaremos para siempre. ¿Los resultados? ¿Que resultados? Que nos quiten lo bailado…

EPILOGO

Domingo 7 de febrero. 17:00

Escribo este epílogo siete días después de la aventura de Cabanillas.

Hoy nos hemos plantado en Las Rozas dispuestos a reeditar la diversión de la semana pasada.

Por desgracia nuestro supermochis hoy no han podido venir por problemas familiares, así que hemos tenido que apañárnoslas solos, y desde luego, no es lo mismo.

Las zonas eran de tierra, con largas y tremendas subidas. Y partiendo en casi todas ellas desde posiciones que parecían inverosímiles.

En la uno los cuatro hemos marcado un tres a base de pelear (como todo el mundo en al categoría a excepción de Alfredo Gómez, un cero y Bertrán, un dos). Pasos difíciles, pero con caídas sin peligro.

En la dos, yo al menos, he pasado mas miedo que un jabalí en una montería. Dos subidas brutales, saliendo de giro, con caída en blando, pero con un “premio” de más de dos metros de “caída libre” con la moto detrás si volcabas hacia el lado incorrecto. La primera la he subido, la segunda ni la he intentado, me he quedado en el montículo anterior, un sitio donde había que apoyar el carter y balancear para bajar (muy clásico, el paso, jeje ) y a partir de ahí me he tirado por la trazada de B, mucho más bonita y sin peligro autoasígnandome un precioso cinco. Togno un tres peleadísimo. Pedro un tres dudoso, pues le descabalgó la moto, pero decidió continuar la zona, y el juez le perdonó el cinco. Kart-litos un cinco, con cuasi trompazo por quedarse corto al final de la primera subida.

Zona tres: Una subida fuerte en giro (también con malísima caída si te ibas hacia dentro) con un pequeño rellano y luego una subida larga, pero con doble apoyo, como con un hundimiento en medio). Esta no es que tuviese mala caída. Es que no tenía caída. Había que llegar o llegar, y si no, para atrás, y a rezar. Luego un giro con bajada en cortado de tierra de un metro. Y por fin una subida larga de tierra. Kart-litos y Pedro se marcan un cinco cada uno. Uno en la primera subida y el otro en la segunda. Togno y yo un tres, el suyo un varios y el mío tres pieses pelados. Mucho miedo. Muchísimo. Diversión cero por el momento.

Zona cuatro: la primera asequible, un giro en una pared por encima de una flecha, un cortado acabando en vertical de un par de metros (tipo “rampa de ski”) y luego un par de giros en subida y bajada. El giro y la rampa, asequibles y sin peligro. Lo único peligroso era el cortado, pero estaba muy bien para que se pusiese un mochilero y pillase la moto, con lo cual no había peligro. Además estaba el amiguete Nacho que lelgaba con Nachette (por cierto, enhorabuena por ese podiúm, campeón…) y le ha faltado tiempo para ofrecerse y ponerse en el escalon: resultados: Kart-litos y Pedro, un tres cada uno, Togno un cero y yo un dos. Una zona bonita, y junto con la uno, sin excesivo peligro.

Zona cinco. Increíble. Una subida tipo rampa de ski de dos metros y medio (yo la he intentado subir a pie y me ha tenido que agarrar la mano Jorge de Lorenzo desde arriba y tirar de mi porque si no, era imposible). Al llegar arriba un pequeño rellano con giro y bajada, y una subida brutal en hierba, con giro a la izquierda justo arriba y a continuación una bajada en casi cortado de aproximadamente un metro. La hemos mirado y remirado, y yo he decidido que este iba a ser mi primer cinco picado de la temporada 2006. Es más, he decidido pasarla directamente por B sin decir nada, ¡ni de coña intento yo esa barbaridad… ¡ Las dos subidas tenían muchísima pendiente y malísima caída. Además, la primera al menos tenía buen entrada para acelerar y el rellano arriba, de tal forma que se podía poner alguien para sujetar la moto mientras te tirabas hacia atrás, pero la segunda continuaba con la pendiente, y era casi imposible que se pusiese alguien arriba para agarrar la moto. Peligrosísimo. Si no llegabas, bajada marcha atrás un par de metros con la moto persiguiéndote hasta llegar al rellano donde la esperarías con los brazos abiertos.

La pasa Togno con grandes apuros y se marca un cinco, quedándose colgado casi arriba. Entra Pedropedales, sube la primera rampa, se lanza enloquecido hacia la segunda, y consigue coronarla (menos mal) pero llega al giro totalmente descontrolado, por lo que clava la rueda delantera y salta “por las orejas” con la moto detrás.

Resultado: rotura de clavícula.

Kart-litos; Togno y yo subimos hasta donde está tendido, está ya rodeado por otros pilotos y por algunas personas de la organización. Le tumbamos entre todos en la hierba y le vamos echando un vistazo y dando ánimos, aunque se le ve un poco pálido. En cinco minutos llega la asistencia médica y le atienden (yo creo que bastante rápido y bastante bien, pero que lo cuente el mismo) y le van llevando hacia la tienda de asistencia. De ahí a la clínica Cemtro y por suerte, a casa esta misma tarde. Inmovilizado para un mes, pero con buen pronóstico y una sonrisa en su cara. Kart-litos y yo decidimos retirarnos y atajamos haciendo la zona por la trayectoria de B. Un cero cada uno…

Al final, a las tres y media de la tarde, los cuatro juntos a la puerta de la clínica, con cara de pasmadotes y diciendo: bueno, podía haber sido peor.

Y hasta aquí nuestra epopeya en clásicas A. No voy a quejarme del nivel. Corrimos en A porque nos apetecía, no culpo a nadie del nivel ni del peligro. Y no vamos a seguir corriendo (al menos Pedro, Karl-litos y un servidor) porque no podemos permitirnos hacernos daño. La opción, volver a B: una categoría donde con el tipo de zonas que se marcan, empatan habitualmente varios pilotos a cero puntos al final de la carrera. Me encantaría que hubiera una intermedia, con cierta dificultad pero sin excesivo peligro. Como no lo hay, y tengo que elegir, a partir de ahora escojo B. Creo que no hay ninguna duda de que los tres nos bajamos por “motivos de salud”, y es que ahora, releyendo la crónica del otro día, me doy cuenta de que era una cuestión de tiempo que pillásemos a nuestro ángel de la guarda con la guardia baja. Así que desde aquí un abrazo muy fuerte al amigo Pedropedales, y a todos los que hoy se han preocupado por él, y desearle una pronta recuperación para que pronto estemos peleando juntos en B.