|
Cuando mi amigo Togno me
propuso que hiciese una crónica del trial de Cabanillas, pensé que era uno
de los encargos más difíciles que me podían hace. Difícil porque, como ya
me pasó el verano pasado con los Dos Días de Arinsal, hay tantas cosas que
contar, son tantas las vivencias en esas pocas horas, que cada vez que me
pongo a escribir me salen ladrillos de montones de páginas, que es posible
que para mi sean muy intensos y muy bonitos, pero seguro que aburrirían a
cualquiera que intentase leerlos sin haber estado allí.
Esta vez ha sido así, la
diferencia es que cuando me he puesto a escribir, una y otra vez volvía al
rato que para mi fue cenit de ese trial y de mis vivencias. Obviamente
ponerlo así, sin contar nada ni explicar nada, probablemente no tendría
mucho sentido, de forma que lo he rodeado de una introducción y un
desenlace, así es mas fácil situarnos…
INTRODUCCION:
Llevamos ya meses hablando
de esta carrera. Aunque yo no dije hasta el último momento que pensaba
participar en A, hace ya mucho que lo decidí. El día que se lo conté a mi
amigo Corsino, le faltó tiempo para decirme que él venía conmigo de
mochilero. Puede parecer una chorrada, pero no lo es en absoluto, clásicas
A es un poco “bestiada” para alguien con un nivel tan bajo como el mío,
pero me apetecía y con los otros tres mosqueteros de trialmadrid , y el
hecho de saber que Corsino iba a estar a mi lado me tranquilizaba
bastante. Lo mejor de los previos fueron el pique y los nervios. La última
semana fue un poco estresante, la moto no acababa de ir de carburación, a
veces se quedaba con el ralentí alto, otras se paraba en ralentí, otras se
ahogaba… desesperante, pero al menos el viernes conseguimos que fuese
medio aceptable (en frío, en caliente hacia algunas “cositas raras”), así
que decidí que me presentaba con la moto tal y como estaba.
Sábado por la noche. Me
siento como un niño la noche de reyes, lo cierto es que no estoy nervioso,
más bien con ganas de empezar. Tiene que ser posible, se tiene que poder,
además, ahí va a estar mi amigo Corsino, para lo que haga falta.
Domingo por la mañana,
ahora si, cuando voy llegando al sitio noto los nervios que empiezan a
aflorar, ¿cómo serán las zonas? Saco la moto de la furgo. Menos siete
grados, pero no tengo mucho frío. Ya están por aquí Togno, Karl-litos y
Pedropedales. Lo primero es pedirle disculpas a Pedro, le he tenido
engañado toda la semana diciendo que vendría con la sherpa y que no iba
bien, y el hombre venga a insistirme que me la llevase a su casa, nos
liabamos con ella, y si hacía falta a no dormir hasta que no quedase bien.
Eso son amigos…
Aparecen también Corsino,
que se ha venido desde su casa (dos horitas y mucho de coche) solo para
estar con nosotros y JLQ. Me empiezo a relajar, tranquilidad,
tranquilidad, la moto se sigue quedando un poco acelerada, Pedropedales me
ayuda a desmontar el filtro de gasolina por si era eso, pero sigue igual.
Pues que se le va a hacer. 10:40 salida. Los cuatro juntitos. En la
primera zona nos esperaban los dos amigos/managers/mochileros, y a partir
de ahí todo el tiempo juntos, hasta la última zona, a nuestro aire,
mirando bien las zonas, sin dejarnos influir por los buenos de la
categoría, sin presiones, sin prisas. Todo muy, pero que muy bonito.
Las zonas, en mi opinión
bonitas y selectivas, con algún tranco, pero todas ellas posibles. Los
tres, salvo Togno, pasamos un momento de bajón en algún instante del
trial. Pedropedales en la primera vuelta por un zurriagazo de esos que se
pega él, a lo bestia (encima su moto es la única pre77 y sin tunear), Karl-litos
por una racha que empezó a hilar de cincos en la segunda y que le
desconcentró hasta que volvío a encontrase a si mismo, y yo, bueno, yo lo
cuento luego. Togno sacrificó parte de su concentración y de su resultado
solo para abrirnos camino, y es de agradecer, aún así, abrió el tarro de
las esencias en la tercera vuelta y casi se sale…
Memorables, la última
vuelta entera de Togno, el primer cero de Pedropedales en la zona 7 de la
primera vuelta y el cerazo de Karl-litos en la 1 de la tercera vuelta.
Lo importante es que lo
pasamos muy bien, las zonas eran difíciles, pero las pasamos todas (en
gran medida gracias a JLQ y Corsino que se multiplicaban para estar en
todas partes…) En mi caso no hubo ninguna zona que no superase en todo el
trial, incluida la 3, en la que me picaron un cinco en la primera vuelta,
pero aún así seguí y la acabé con lo que a mi me parecía un “varios” y
luego en la segunda el juez me dijo que se había equivocado y que si, era
un varios. El interzona muy bonito. Por encontrar algo mejorable, lo de
que las primeras zonas de la tercera vuelta las tuviéramos que hacer sin
cintas ni pasos porque al no haber marshall las habían desmontado cuando
llegamos.
En resumen, un trial
precioso, un poquito de frío al principio, pero muy bonito. Peleando con
las zonas, con un cierto respeto a veces, dejando pies de más, pero sin
preocuparnos de ello, a fin de cuenta la clasificación este primer día no
era importante, solo importaba acabar.
Y así, ibamos, cuando
llegamos a la mitad de la tercera vuelta, aquí empieza mi otro relato, el
personal:
NUDO
13:20 tercera vuelta,
interzona entre la 3 y la 4, de repente la moto se para, como si se
hubiese quedado sin gasolina. Grito a Corsino y aparece rapidamente con la
4RT para hacer de “donante” . Pero cuando abrimos el depósito de la honda
está a medio camino: vaya faena, lo que falla no es que falte gasolina, es
el carburador, justo lo que nos ha estado dando guerra toda la semana, el
flotador que se engancha. Me temo que eso sin estar en el taller no va a
tener arreglo. Le digo a Corsino que se adelante con ellos, y van pasando
la zona mientras yo consigo volver a ponerla en marcha y arrastrarme hasta
la entrada de la zona.
13:30 En la espera, la
honda va fallando intermitentemente. Empieza mi pequeño calvario
particular, si hay algo que me desmoralice es que la moto falle. A la
entrada de la zona cuatro se queda acelerada. JLQ intenta ayudarme, nos
liamos a golpes con la cuba del carburador a ver si se desengancha. Nada,
no hay manera… Me apetece pararme y sentarme en una roca. Tanto
sufrimiento para al final no acabar por un problema mecánico. Al final
como el flotador no suelta y la moto no baja de revoluciones, JLQ me dice
que no tire la toalla, que lo intente con el freno pisado todo el tiempo.
Pues sí, venga. Entro en la zona como si fuese un ferrari, me voy dejando
mas pieses izquierdos que pulgarcito miguitas de pan. El derecho ni
quitarlo de la palanca de freno, antes apoyar el codo en una piedra que
soltar el freno… Llego al escalón, JLQ ya está puesto, pero al dar el poco
gas que le debía quedar, woooooooo, se ahoga y se casi se para. No puedo
evitar impactar de frente contra el escalón. Por suerte no iba muy
deprisa, y no me hago daño al golpearme con el depósito. Un cinco, pero
eso no es lo peor, lo peor es la desconfianza… Continuamos, unos metros
mas allá está la cinco, los demás acaban de pasar. Aunque no dejo de
pensar en lo del carburador me las apaño para un varios, al menos la cuba
se ha soltado y el ralentí ha bajado, pero esto va fatal, el ralentí
parece una montaña rusa, de todas formas como la zona no tiene ningún
escalón gordo me las voy apañando.
13:45: Me pego el
“fostiazo” del día en la zona 6. Entro en la zona mosqueado con la moto y
convencido de que cuando le retuerza la oreja me dejará colgado. Al llegar
a la pendiente fuerte del final me viene a la mente una vez y otra el
ahogón y el casi golpazo contra el escalón que me pegué en la zona cuatro.
Miro a la moto con la misma confianza que un gitano a un guardia civil.
Aunque Corsino está ahí, en la pendiente gorda para cogerme, no quiero ni
intentarlo. Me paro en equilibrio justo en el punto en el que hay que dar
gas y acelerar para bajar y luego subir. Lo dudo. Lo vuelvo a dudar. A que
he venido, a acabar, ¿no? En las otras dos vueltas lo he subido dejándome
un pie arriba, pues ahora igual: está Corsino a media cuesta, Togno al
otro lado, JLQ arriba, si no lo intento así, no lo voy a intentar nunca…
Pues ¿sabes lo que te digo?: voy a hacer lo que no hago jamás: antes
magullado que picar un cinco. Abro gas a fondo y a por ello. A pesar de
todo esto, me puede el subconsciente que dice que la moto va a fallar, me
supera el miedo, y a un tercio de subida corto el gas y me tiro de lado a
la pendiente. Corsino me trinca de los hombros para que no deslice
mientras Togno aparece por el otro lado y engancha la moto. Estoy jodido,
y bien jodido. Me he pillado la pierna derecha entre moto y piedra a la
altura del muslo, pero el dolor es soportable. Lo peor es que tengo la
sensación de que la mierda de moto me falla y así soy incapaz de seguir.
Me salgo de la zona y tomo aire. ¿Me retiro y les acompaño?. Voy a estar
no se si toda mi vida, pero si mucho tiempo pensando que no lo conseguí.
Corsino, en los instantes que pasan entre que uno y otro llegan al escalón
viene a mi lado y me anima. Soy consciente de que estoy desencajado. Lo
más lógico es abandonar o al menos picarme las zonas que quedan. Pero
picarme alguna zona hoy es haber perdido. El objetivo hoy es acabar, y
pasar todas, con o sin daños, otro día me puedo retirar porque me falle la
moto, pero hoy, y solo hoy, por ser la primera, eso es una derrota. Me
acuerdo de lo que decíamos Togno y yo en en el pasillo de la zona de los
tablones y el río de Arinsal, lo malo no es hacer un cinco. Lo chungo es
picartelo… Han pasado ya los tres, Corsino viene a mi lado, me mira, y me
pregunta ¿qué tal chaval? No pierdas la confianza, tu puedes seguir, solo
es el coco… Arranco y voy dejando que la moto me lleve a la siguiente
zona. Mientras rodamos, Pedro se pone en paralelo y se me acerca por el
lateral y me dice algo, no soy consciente de que exactamente, pero si
percibo que está intentando animarme. En estos momentos se lo que sienten
los boxeadores cuando están “grogui”. Lo veo todo como desde fuera, como
si fuese una película y yo estuviese al mismo tiempo de protagonista y de
espectador, no se exactamente en que estoy pensando, pero todo pasa muy
deprisa y al mismo tiempo como a cámara lenta.
13.50 Entrada de la zona
7. Me pongo en la cola. Ni la miro, me quedo sentado en la moto, hasta que
pase Karl-litos que va delante. Karl-litos me mira y me guiña un ojo antes
de entrar. Debo parecer un guiñapo porque todos intentan animarme. Me miro
a mi mismo ¿a que he venido? A acabar, ¿no? Siento un calor que sale de
dentro hacia fuera. Supongo que es mi corazón intentando escaparse de
debajo de la camiseta. A acabar, ¿no? Pues acabaré aunque sea
arrastrándome. A por ella, y si me falla al dar gas en el escalón, pues al
suelo y punto. No hay piedras ni nada, hay sitio blando donde caer si me
engancho. Me lo repito una y otra vez: a por ello… Oigo la voz de Corsino
en la lejanía, “venga Chema que esto es un cerazo”. JLQ me pisa y recoloca
la piedra que le ha puesto de avión a Karl-litos mientras Corsino daba
“palique” a la jueza, se pone frente a mi en el escalón y me mira, le oigo
como distante, dale, dale , dale ChemitaCarrión, que esto está hecho. Doy
gas, doy gas, doy gas, gas, gas… brooooom… De repente me veo arriba del
escaloncito, sobre la moto. En la subida dejo un pie bobo, pero la jueza
con las prisas ni lo ve. Mientras ruedo hacia el final de la zona oigo la
voz de Corsino como en off, dale, dale, que ya lo tienes , que vuelves a
estar metido en la carrera… No se si voy gritando físicamente, pero por
dentro soy un aullido de rabia, una explosión de energía. Me marca un
cero, pero me da igual, aunque fuese un cinco hubiese sido de los buenos,
sin tirar la toalla. Las voces van sonando cada vez mas cerca, ya están
todos a mi lado. Vuelvo a tener consciencia de la situación, acabo de
superar mi pájara particular. La moto sigue fatal, pero ya no siento
miedo, a por la 7 y la 8. Todavía no las he pasado, pero tengo la certeza
de que las pasaré, aunque sea con la moto a hombros, ahora no hay quien me
pare…
14:10 Interzona entre la 7
y la 8. Pedropedales va el penúltimo . Detrás voy yo, porque la honda
sigue rateando, pero en vez de quejarme voy tan contento porque al menos
anda. Karlitos y Togno van delante para ir entrando en la zona y hacer
esperar menos a los jueces y JLQ y Corsino con ellos por si hay que
agarrarles en el tranco del final. De repente algo salta de la rueda de
Pedro y veo la cadena de su moto subir, luego bajar y quedarse en el suelo
tendida. Quedan unos cuatrocientos metros para el padock. Le grito:
espera, que buscamos la forma de remolcarte. Ni contesta, lleva tal
acelerón que se echa la cadena al cuello y empieza a empujar a la carrera.
Aunque le pido que me deje intentarlo, me dice que no con la mirada (no
tiene ni resuello para contestar) y sigue corriendo empujando la sherpa
enloquecido como quien va a apagar un incendio. Llegamos al padock. Ya ha
pasado Karl-litos, ahora está Togno en la zona, mientras pasa él y paso
yo, a Pedro le da tiempo a llegar al coche y aparecer con la moto
reparada. El juez me pica un uno, aunque juraría que he hecho un cero. Me
da igual: miro a Pedro, dale, dale, que ya acabamos: Ni espera, no recobra
ni el aliento, otro que si, hace falta, se acaba la zona con la moto en
brazos. Jadeando, entra en la zona. Todos gritando como locos. Dale,
Pedro, dale!
DESENLACE:
14:30 la satisfacción del
deber cumplido, lo hemos conseguido, aquí estamos, enteros, y lo hemos
pasado, nos miramos unos a otros, jojojo, lo que somos capaces de hacer
con nuestras clásicas… Miro a Corsino, que me abraza y me dice, ¿veis como
eramos capaces? Miro a JLQ que no deja de repetir nuestro mantra: QUE
BAAAARBAROS! Jod.r lo que hemos hecho, es posible que a partir de ahora lo
hagamos muchas veces, o ninguna, pero ya nunca más será la primera. Y lo
hemos conseguido, los cuatro, con nuestros dos supermochileros Que bien lo
hemos pasado. Que fuerte, y aquí estamos, los seis, como si hubieramos
ganado el mundial indoor. Bueno, para nosotros como si lo fuese, o como si
hubiesemos subido al aconcagua, y encima lo hubiesemos hecho en grupo, sin
abandonar a mujeres ni a niños….
Es posible que Togno hubiera conseguido
incluso un resultado mejor si nosotros no le hubieramos lastrado, pero ha
sacrificado su carrera para tirar de nosotros. Aunque yo aquí solo relato
el mío, lo cierto es que todos los novatos: Karl-litos, Pedropedales y yo,
hemos pasado cada uno nuestro instante de calvario particular, pero
gracias a los demás hemos conseguido superarlo y llegar al final. Gracias
a los otros tres y gracias sobre todo a Corsino y JLQ, apostados en cada
escalón, poniendo su brazo sobre nuestra espalda después de cada cinco.
Sonriendo cuando con la mirada pedíamos árnica. Y dando caña cuando amagabamos con venirnos abajo. La verdad es que, objetivamente no hemos
hecho nada del otro mundo, pero para nosotros era una barrera muy alta, y
más alta todavía por pretender saltarla los cuatro a la vez. A partir de
ahora pasarán muchas cosas, unas veces acabaremos y otras no, algunas
veces correremos en A y otras en B pero este día nos lo guardaremos para
siempre. ¿Los resultados? ¿Que resultados? Que nos quiten lo bailado…
EPILOGO
Domingo 7 de febrero.
17:00
Escribo este epílogo siete
días después de la aventura de Cabanillas.
Hoy nos hemos plantado en
Las Rozas dispuestos a reeditar la diversión de la semana pasada.
Por desgracia nuestro
supermochis hoy no han podido venir por problemas familiares, así que
hemos tenido que apañárnoslas solos, y desde luego, no es lo mismo.
Las zonas eran de tierra,
con largas y tremendas subidas. Y partiendo en casi todas ellas desde
posiciones que parecían inverosímiles.
En la uno los cuatro hemos
marcado un tres a base de pelear (como todo el mundo en al categoría a
excepción de Alfredo Gómez, un cero y Bertrán, un dos). Pasos difíciles,
pero con caídas sin peligro.
En la dos, yo al menos, he
pasado mas miedo que un jabalí en una montería. Dos subidas brutales,
saliendo de giro, con caída en blando, pero con un “premio” de más de dos
metros de “caída libre” con la moto detrás si volcabas hacia el lado
incorrecto. La primera la he subido, la segunda ni la he intentado, me he
quedado en el montículo anterior, un sitio donde había que apoyar el
carter y balancear para bajar (muy clásico, el paso, jeje ) y a partir de
ahí me he tirado por la trazada de B, mucho más bonita y sin peligro
autoasígnandome un precioso cinco. Togno un tres peleadísimo. Pedro un
tres dudoso, pues le descabalgó la moto, pero decidió continuar la zona, y
el juez le perdonó el cinco. Kart-litos un cinco, con cuasi trompazo por
quedarse corto al final de la primera subida.
Zona tres: Una subida
fuerte en giro (también con malísima caída si te ibas hacia dentro) con un
pequeño rellano y luego una subida larga, pero con doble apoyo, como con
un hundimiento en medio). Esta no es que tuviese mala caída. Es que no
tenía caída. Había que llegar o llegar, y si no, para atrás, y a rezar.
Luego un giro con bajada en cortado de tierra de un metro. Y por fin una
subida larga de tierra. Kart-litos y Pedro se marcan un cinco cada uno.
Uno en la primera subida y el otro en la segunda. Togno y yo un tres, el
suyo un varios y el mío tres pieses pelados. Mucho miedo. Muchísimo.
Diversión cero por el momento.
Zona cuatro: la primera
asequible, un giro en una pared por encima de una flecha, un cortado
acabando en vertical de un par de metros (tipo “rampa de ski”) y luego un
par de giros en subida y bajada. El giro y la rampa, asequibles y sin
peligro. Lo único peligroso era el cortado, pero estaba muy bien para que
se pusiese un mochilero y pillase la moto, con lo cual no había peligro.
Además estaba el amiguete Nacho que lelgaba con Nachette (por cierto,
enhorabuena por ese podiúm, campeón…) y le ha faltado tiempo para
ofrecerse y ponerse en el escalon: resultados: Kart-litos y Pedro, un tres
cada uno, Togno un cero y yo un dos. Una zona bonita, y junto con la uno,
sin excesivo peligro.
Zona cinco. Increíble. Una
subida tipo rampa de ski de dos metros y medio (yo la he intentado subir a
pie y me ha tenido que agarrar la mano Jorge de Lorenzo desde arriba y
tirar de mi porque si no, era imposible). Al llegar arriba un pequeño
rellano con giro y bajada, y una subida brutal en hierba, con giro a la
izquierda justo arriba y a continuación una bajada en casi cortado de
aproximadamente un metro. La hemos mirado y remirado, y yo he decidido que
este iba a ser mi primer cinco picado de la temporada 2006. Es más, he
decidido pasarla directamente por B sin decir nada, ¡ni de coña intento yo
esa barbaridad… ¡ Las dos subidas tenían muchísima pendiente y malísima
caída. Además, la primera al menos tenía buen entrada para acelerar y el
rellano arriba, de tal forma que se podía poner alguien para sujetar la
moto mientras te tirabas hacia atrás, pero la segunda continuaba con la
pendiente, y era casi imposible que se pusiese alguien arriba para agarrar
la moto. Peligrosísimo. Si no llegabas, bajada marcha atrás un par de
metros con la moto persiguiéndote hasta llegar al rellano donde la
esperarías con los brazos abiertos.
La pasa Togno con grandes
apuros y se marca un cinco, quedándose colgado casi arriba. Entra
Pedropedales, sube la primera rampa, se lanza enloquecido hacia la
segunda, y consigue coronarla (menos mal) pero llega al giro totalmente
descontrolado, por lo que clava la rueda delantera y salta “por las
orejas” con la moto detrás.
Resultado: rotura de
clavícula.
Kart-litos; Togno y yo
subimos hasta donde está tendido, está ya rodeado por otros pilotos y por
algunas personas de la organización. Le tumbamos entre todos en la hierba
y le vamos echando un vistazo y dando ánimos, aunque se le ve un poco
pálido. En cinco minutos llega la asistencia médica y le atienden (yo creo
que bastante rápido y bastante bien, pero que lo cuente el mismo) y le van
llevando hacia la tienda de asistencia. De ahí a la clínica Cemtro y por
suerte, a casa esta misma tarde. Inmovilizado para un mes, pero con buen
pronóstico y una sonrisa en su cara. Kart-litos y yo decidimos retirarnos
y atajamos haciendo la zona por la trayectoria de B. Un cero cada uno…
Al final, a las tres y
media de la tarde, los cuatro juntos a la puerta de la clínica, con cara
de pasmadotes y diciendo: bueno, podía haber sido peor.
Y hasta aquí nuestra
epopeya en clásicas A. No voy a quejarme del nivel. Corrimos en A porque
nos apetecía, no culpo a nadie del nivel ni del peligro. Y no vamos a
seguir corriendo (al menos Pedro, Karl-litos y un servidor) porque no
podemos permitirnos hacernos daño. La opción, volver a B: una categoría
donde con el tipo de zonas que se marcan, empatan habitualmente varios
pilotos a cero puntos al final de la carrera. Me encantaría que hubiera
una intermedia, con cierta dificultad pero sin excesivo peligro. Como no
lo hay, y tengo que elegir, a partir de ahora escojo B. Creo que no hay
ninguna duda de que los tres nos bajamos por “motivos de salud”, y es que
ahora, releyendo la crónica del otro día, me doy cuenta de que era una
cuestión de tiempo que pillásemos a nuestro ángel de la guarda con la
guardia baja. Así que desde aquí un abrazo muy fuerte al amigo
Pedropedales, y a todos los que hoy se han preocupado por él, y desearle
una pronta recuperación para que pronto estemos peleando juntos en B.
|