Trial de Clásicas de Collado Mediano

Organizado por TRIALMADRID

7 de mayo de 2006

Crónica de pedropedales

Hoy es lunes, me suena el despertador como siempre, tempranito pero noto como si fuera viernes, estoy reventado, me duelen las piernas y tengo las manos doloridas. Nos hemos dado una buena paliza, madrugar el fin de semana y tirarnos hasta las tantas por donde haríamos el trial para que todo saliese bien.

Al final de todo estoy satisfecho del resultado, los amigos y todos los que se volcaron en ayudarnos nos han vuelto a demostrar su afecto y apoyo al proyecto de trialmadrid, pero tengo un poso de amargura al comprobar que los que deberían implicarse más por ofrecer carreras de calidad y evitar que siempre se produzcan los mismos problemas carrera tras carrera adoptan una posición pasiva al respecto.

Es importante apoyar a la cantera pero no es de recibo que las carreras de juveniles y alevines sean deficitarias y parte de este coste tengamos que asumirlo los pilotos de clásicas con una inscripción mas elevada a cambio de sólo seis zonas. Si el motoclub no moviliza a su gente y ofrece algo mas, asumiendo el coste, obtenemos lo que desgraciadamente tenemos. Las carreras de clásicas tienen en la actualidad buen pulso, la afición responde pero también hay cierto hastío al saber que siempre podemos encontrarnos con los mismos problemas a nivel organizativo.

Después de esta reflexión en voz alta paso a relatar la carrera del domingo.

Con miedo miraba las predicciones meteorológicas para este fin de semana, parecía que iba a llover y el viernes y sabado comprobamos que no se equivocaban. No esperamos tantos preinscritos, entre el dia de la madre y esas predicciones del tiempo contabamos como mucho con cincuenta y tantos pilotos y para ello fijamos cuatro horas de carrera que tuvimos que pasar a cinco.

Marcamos ocho zonas, mas largas de lo habitual para dar sabor clásico a nuestra prueba, evitando pasos peligrosos y encadenando dificultades respecto a las trazadas para que cayeran los máximos pies. Este fue otro de los factores que originaron las temidas colas que de haber sido con diez o doce zonas no habrían pasado, pero este año nos quedan dos carreras mas por organizar y el esfuerzo hay que dosificarlo.

Las tres primeras zonas estaban en lo alto del padock, unas pegadas a las otras. La primera tenia un giro a la derecha con subida que te podía descolocar para inmediatamente girar a la izquierda sobre la misma ladera. Este era el punto mas delicado de la zona y donde mas pies se pusieron. Luego seguia con subidas y bajadas para salir de la zona.

La segunda era sobre piedra, con giros sobre pendiente de roca que desequilibraban y que la picardía de los mas veteranos supo facilitar para arrancar menos pies de los que queríamos cuando la marcamos. Esta fue mi zona maldita, a mi se me atascó y fue la única que me obsequió con un estúpido cinco. Sin este fallo me habría hecho una vuelta a tres puntos.

La tercera fue otra que repetimos, casi idéntica a la que marcamos en diciembre, empezaba con una fuerte bajada hacia el interior de la cantera para ir bordeándola sorteando dificultades en forma de escalones. Era una zona que la precipitación al girar te dejaría descolocado frente al siguiente obstáculo y el golpe de gas frente al ultimo escalón tenía que ser exacto para que al superarlo no comerte la curva en bajada que te dejaba en la salida.

La cuarta era casi toda en subida y la mas corta de las ocho. Su dificultad radicaba en la entrada, un fuerte escalon para A, uno mas suave pero que tenias que subirlo en giro a derechas para B y una traccion delicada para la rampa que subirían los C. Dejado atrás el escalon tenías que evitar perder la trazada ideal. Muy sencilla pero con trampa.

La quinta era mi segunda zona marcada, la busque lo mas larga posible combinado obstáculos que llegaban a la moto atravesados. Había que trazar el primer escalon buscando que la moto quedara bien enfrentada para el siguiente o sino perderías la rueda delantera y meterías un pie. La salida de ese giro era mas cerrada en la primera vuelta, hasta que algun piloto arrancó la cinta y no se repuso. De esta manera quedo una salida “chupada” ya que todos se abrían mas de la cuenta y no entrañaba dificultad. Seguía la zona con una curva en ladera y mas adelante un pequeño escalon había que subir para inmediatamente bajarlo llegando a una pedrera que pasaba a una ladera en el que había que buscar el paso cuesta abajo con la moto bien recta para entrar en la última curva, marcada en un promontorio y que tenía una gran piedra en la parte donde mas se podía cerrar el giro. Esta piedra por arte de magia desapareció, cosa que me desagradó bastante porque una cosa es la picaresca para buscar trazadas alternativas y otra muy diferente alterar las zonas desvirtuándolas en su totalidad.

La sexta era otra muy larga que enlazaba dos canteras, con piedra y tierra, giros con mala leche en la que el pie acechaba en cada paso, se pasaba de una zona en la que la tierra dominaba a otra enclavada en piedra que hacía una escalera para subirla y luego en bajada salir de ella.

La séptima zona era la de Chema Quer. Desde lo alto tenía que valerse de un ayudante para darle la entrada. A lo largo de la carrera tuvo que valerse de este ayudante para que le controlase al piloto ya que por la longitud de la misma era imposible que no se formaran colas. La entrada era un camino que iba a dar a una bajada que tenía a su derecha una laja de piedra a su derecha. Había que ceñirse lo máximo a ella porque te esperaba un giro a 180º para afrontar una subida de piedra y tierra suelta que en lo alto había que girarlo. En la primera vuelta algunos sacrificaron un pie para girar la moto correctamente y asi no atascarse en la subida y evitar el varios o el fiasco, otros, mas ambiciosos, se la jugaron con mejor o peor resultado. Una vez en lo alto de la zona había un giro en baja y con el terreno descompuesto que podía darte una sorpresa perdiendo la rueda delantera para bajar a la sección mas espectacular de la zona, una rampa que los azules para evitar un temido giro en subida lo afrontaban tirándole a un tranco de casi dos metros. Los B lo tomábamos recto pero ojo con descuidarse, que la tracción podía fallar o el ímpetu al iniciar la cuesta en forma de escalón te podía descolocar la moto y dejarte atascado. Otra vez arriba había un giro complicado a izquierdas con un escalón en el granito que te dejaba frente a una pared a la que había que subir y bajar por las diferentes alturas para salir de ella.

Y la octava zona la presidía Jose Luis Quer desde lo alto, carpeta en mano no se movió ni una piedra de su sitio, como Dios manda. La entrada era en un charco seco con muchas piedras que hicieron las suyas a mas de uno, había que buscar el giro por donde no se descolocara la moto y subir un escalón con la moto girada, se salia de allí para ir a otra seccion que tenía una subida con un doble escalon que los A bajaban por un fuerte cortado mientras los B los bordeaban bajando por otra serie de escalones dibujando una curva a izquierdas, alli se juntaban ambos pasos para ir otra vez al charco seco y encajados entre cintas había que girar a 180º para subir y haciendo una ese en subida salir de la zona.

Mirando las puntuaciones del trial veo que conseguimos nuestro propósito, salvo con dos pilotos que hicieron todo el trial a cero (ambos mundialistas) todos cargaron sus tarjetas de puntos pero con tres vueltas al circuito pudieron ir rebajando puntuaciones, que de eso es lo que se trata, de mejorar trabajando.