
Trial de Clásicas y Niños, 2ª prueba
Las Rozas
5 de febrero de 2006
Crónica de Pedropedales
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Hoy día 5 me enfrentaba a mi segunda cita en la máxima categoría de clásicas a bordo de la Sherpa y dispuesto a dar batalla pero con diversión. Nos recibe una fría mañana pero con un sol prometedor un campo de motocross que hacía dos años que celebró el ultimo trial. Yo no lo corrí, pero ya me avisaban de las grandes rampas que nos aguardaban. Miro las tres primeras zonas y me parecen muy exigentes, pero la dos tiene un paso feo que decido abordarlo para conocerlo y apretar en las siguientes vueltas. Entramos en la cuarta y es quizás la más asequible de todas las que hemos abordado, se entra y se gira en una pared para bajar a saco. Mis suspensiones no están para muchos excesos así que supero el paso como bien puedo, bajo la rampa y encaro una subida con escalón a la salida en tierra en segunda velocidad. Mi moto no estira tanto y esa es la mayor preocupación que tenía, no quedarme colgado en esas rampas. Pasamos a la zona 5 y para mi la última. Se entra girando a la derecha y muy pegadito a la cinta para tirarte a por una subida de cagarse. A pie no la subías si no te echaban una mano, pero con la moto si. La cinta dejaba el espacio justo para tirarle, pero iba la cosa muy apurada. Llegué arriba con margen para poner un pie y tomarme mi tiempo en el “plateau” que te dejaba ante una bajada que enlazaba con una subida en forma de V. Iba con dos puntos y la subida no me la imaginaba. Con la moto amorrada decidí roscar gas para no quedarme a medias y cometer fiasco. Lo que os digo, la subida eran palabras mayores, mas propia de modernas que de clásicas. Me lanzo cual montaña rusa y cuando engancho la subida la moto tira pero se va quedando poco a poco por la fuerza de la gravedad. Consigo superarla hasta que con la inercia que llevaba el motor engancho la rueda trasera y la moto salio disparada. En ese momento el embrague me habría frenado, asi que me agarré a ella dispuesto a salir con mi ansiado dos. La moto me propulso en ese momento y me escupió por la misma salida que quería haber salido montado. Según aterrizo sobre mi costado derecho noto un fuerte golpe en la cabeza y cómo cede mi hombro. Se que me he roto y para cerciorarme me toco la clavícula y noto el hueso en punta haciendo chichón. La que acabo de liar!. Me atienden in situ para más tarde rellenarme los papeles para que me asistan en el hospital, con el resultado de rotura de clavícula limpia, sin astillarse. Mañana visitaré al traumatólogo y pediré que me operen para poder estar de nuevo operativo. Pedro González Aldatz, "Pedropedales" |
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