
Pedro González Aldatz, "Pedropedales"
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Mi trayectoria motera se inicia recién cumplidos los nueve años, día en el que mi padre me sorprende con una flamante Cota 49 que allá en el verano de 1979 le salio por 53.000 pesetas en una tienda que se llamaba Motos Calvo. |
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Era la época de la archiconocida Cantó y mi moto llevaba un faldón de goma en la aleta trasera de esa tienda que duró hasta que empecé a hacer caballitos. Esa moto fue comprada para compartir con mi hermano Julio, pero como en todas las relaciones fraternales, siempre hay uno que es mas rápido y otro que acaba desistiendo demasiado pronto, pero desde el primer momento fue mía y no la solté hasta los catorce años. Con ella aprendí los fundamentos de la conducción y del mantenimiento de la moto. Aún recuerdo que perlaba bujías con sorprendente facilidad, que cada año el motor estaba sin compresión y al final acabé poniéndole un kit de 65, que para como era el estado general de la moto apenas se notó. Su última avería fue que gripé el cambio y la di a cambio de otra moto. Fueron siete años de moto que sirvió para todo y aguantó todo lo que le pedí. |
| La siguiente moto fue una flamante Rieju MR80 que fue la sucesora de la cota 49 después de conseguir aprobar el 2º de BUP. |
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Vaya si me costó conseguirla pero mi padre fue inflexible y me exigió el mismo esfuerzo que el tuvo que hacer para comprármela. La recibí como agua de mayo, ya que hacía años que mis amigos iban con motos de 50 de seis velocidades, trucadas a 75 cuando no iban con 75 de origen e incluso 348. Para irnos a cualquier pueblo yo salía media hora antes y llegaba media hora después, iba solo ya que no había quien se atreviera a ir a paso de carreta. Pues bien, con la Rieju en mi poder dejé de hacer tanta discoteca y me centré mas en usarla por campo. Mis amigos eran mas de montar a las novias en la moto e ir de pueblo en pueblo con la moto, pero a mi ni me sugería montar a la gorda de turno para que me jodiese la suspensión ni mucho menos salir de marcha para dar palique a las niñas bonitas, yo con una mahou en mi mano y unos cuantos amigos con los que hablar de motos era feliz, alcohol que no faltase y motociclismo y motoverde para debatir. De ahí se empezó a forjar lo de Pedales... |
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A los 18 años como ya no había que pedir autorización paterna para competir y después de correr varias carreras de pueblo durante el verano, decido sacarme la licencia nacional y correr el resto de pruebas que quedan del castellano-manchego de Enduro. La primera carrera federada fue en Bolarque allá por el mes de Octubre. Como no teníamos como ir hasta allí, decidimos mi amigo y yo, facturar las motos en la Renfe el viernes por la tarde, el sábado nos montamos con ellas en el vagón de correos del cercanías y nos vamos hasta Guadalajara. Desde allí por carretera y caminos llegamos a las 5 de la tarde a Albalate de Zorita. Allí dormimos en casa de un amigo y el domingo nos vamos nuevamente en marcha hacia la carrera. Como todos los inicios, tienes errores de todo tipo, yo no sabia que se penalizaba si llegabas y entregabas antes de tiempo la tarjeta, durante el rally me pude haber dado doscientas bofetadas, me ponía a rueda de toda moto que me podía adelantar y al final acababa apedreado, en la crono me di dos buenos golpes al tirarme a saltar cosas que antes ni había visto. Total que acabé la carrera que parecía que había recibido una paliza, la moto y yo. |
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Las siguientes carreras que acabaron la temporada 88 fueron mejores, pero aún así las aventuras para ir y volver seguían siendo las mismas, volver sin luces por el arcén de la carretera, montar las motos en una furgoneta, fiarnos de su conductor y volvernos haciendo autostop o colándonos en la Renfe, pasarnos sin comer a la espera del bocadillo que después de carrera te daba la organización, cosas que te forjan el carácter y te enseñan a jugar con la humildad para obtener tus propósitos. Con esta Rieju aprendí a montarla y desmontarla por completo, toda la mecánica que pude aprender fue con ella, a nivel de conducción senté mis bases para el Enduro, pero como era la única que tenía no podía hacer motocross, así que ahí perdí comba y aunque en los rallies daba mucha caña, cuando llegaba a las cronos, entre la falta de motor y las cautelas para no romper la moto en los saltos y conservarla para las siguientes carreras me hacía perder puntos. |
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Esta moto la tuve tres años, y pasé a una Husqvarna WR250 que me compraron por conseguir algo que no se imaginaban mis padres ni soñando y era aprobar el primer año de carrera en Junio. |
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Después de mi historial académico era como si ahora me monto en mi 247 y gano en A al mismísimo Alfredo Gómez. Pues bien, aunque esta moto era nueva, era un modelo de ocasión con un año de atraso, pero a su favor tenía que era la auténtica sueca ya que la entrada del grupo Cagiva se había notado en los nuevos modelos y ya no podían presumir de tanta fiabilidad. Pues bastante equivocado anduve con ese planteamiento. Inicialmente pasar de una ochenta a una dos y medio te obliga a replantearte tu conducción ya que la agresividad para llevar una ochenta te produce cansancio y revolcones con la grande. De todos modos me adapto rápidamente a ella, ya que físicamente soy muy corpulento y a poco que rellene chasis puedo aguantar la moto. Con esta moto corro todo lo que se me pone a tiro, carreras del Nacional que está cerca y al menos una en Cataluña, autonómico y nacional de Tramos Cronometrados, y todos los territoriales de Enduro de Madrid y Castilla la Mancha. Para estas fechas ya no tengo que hacer tantos equilibrios para el desplazamiento, ya que los dos años que llevo en las carreras me han hecho conocido entre el resto de los pilotos y la camarería de muchos les lleva a ofrecerme su remolque y hasta su furgoneta para dormir. Todas estas carreras las afronto con una financiación escasa, ya que los fines de semana ayudo a un amigo en su taller de motos al igual que los veranos, sigo estudiando y solo dependo de la famosa paga. Mientras tanto, la dichosa "sueca" no para de romperse por todos lados, cosa que me hace agudizar el ingenio para repararla y seguir tirando, pero la paciencia tiene un límite y molesta en demasía ver que tíos peores que tu van con unas motos que los ponen en cabeza de la tabla, pero esta especialidad es así, o ponen un rallie duro o sino todo se dirime en la crono. Pero desgraciadamente ya es el año 90 y empiezan los ecologistas a tener respaldo social y los políticos aceptan sus sugerencias. Empezamos a tener las primeras topadas con los forestales, pero como aún no tienen medio materiales, su única labor se ciñe a intentar obstaculizar los caminos con sus Renault 4 pero no pueden hacer nada. |
| Acabo la temporada y se me pone a tiro una Honda 250 de Cross de segunda mano que me deja mi amigo Carlos. |
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Con ella es mi ultimo año en el que corro. Por fin tengo una moto competitiva, pero las lesiones no me respetan, comienzo la temporada con una lesión de escafoides y fisura de la mandíbula, al cabo de los tres meses me rompo las costillas, continuo con otra rotura de escafoides y remato la temporada con dos roturas del arco del pie. Un desastre de temporada que se suma a mi debacle académico y ante el ultimátum de mi padre a que me centre decido dejar de lado las carreras hastiado de tanto esfuerzo y tan poca la recompensa. Los cuatro años que he corrido sólo me han servido para molerme el cuerpo, gastar las motos prematuramente, perderme muchas juergas que mis amigos se daban mientras yo corría, tener movida en casa por desaparecer todos los fines de semana y acabar perdiendo comba en mi carrera universitaria. |
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Así desde el año 92 me quedo en el dique seco, un poco a la expectativa pero teniendo cuidado de no volver a correr, ya que aún me corre un hormigueo por dentro cuando salgo a montar que me empuja a las carreras, mi sentido común me obliga a razonar y ver que hay prioridades. Mientras tanto, me compro una Vespa 150 para ir a la Universidad y con ella empiezo a desfogarme por la ciudad haciendo auténticas locuras como marcarme circuitos para rebajar el tiempo record. Lo curioso es que nunca tuve ningún percance, pero de haberlo tenido seguro que no estaría contándolo. Entre tanto y haciendo chapuzas para sacar unas perrillas, un fin de semana me proponen limpiar una nave industrial que hay al lado de Difrenos y sorprendentemente enterrada entre la mugre me encuentro una NSR 75, subida a 100 pero con las horquillas dobladas de un accidente. Sin dudarlo la hago mía y mientras consigo una horquillas para la moto, tomo la precaución de comprobar en trafico su procedencia y si no tiene denuncia de robo. Tan solo tenía una reserva de dominio de una financiera pero nadie la reclamaba. Así que la pinte de Verde pistacho y dejé la vespa para callejear, después de haberla movido lo suyo y hacerle muchos trucajes. Con esta moto tampoco tuve muchas experiencias moteras con ella, ya que aunque corría como un diablo se rompía demasiado. |
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Acabo la carrera y me voy a los USA a buscarme la vida y ver con mis propios ojos el american way of life. Aguanto un año y a mi regreso lo primero que hago es salir salir con la moto de campo. En el campo de motocross hay una brecha con forma de V y por allí está un conocido en una GasGas Delta que no se atreve. Nos ponemos alrededor y como no tenemos ni idea de trial lo vemos arriesgado y casi imposible. Empiezan las bravuconadas y como el chaval no pone objeción a que lo hagamos me lanzo a la espera del gran bofetón y lo consigo sin ninguna pega. Me quedo tan impresionado con las trialeras que no lo dudo y vendo toda la chatarra que tengo en el trastero y con los primeros dineritos que me gano trabajando me compro una cota 310 para hacer mis pinitos. Como son mis primeras andanzas en el mundo laboral tampoco me vuelco en exceso con el trial, pero me permite salir con ella de cuando en cuando. Con esta moto conozco a mi mujer y con esta moto nos hacemos alguna que otra excursión que a duras penas resulta bastante incomoda para los dos, pero como la moto está bastante trotada tampoco pongo reparos si se rompe. El siguiente paso que acometemos es meternos en la casa y esto ya nos obliga a ahorrar y a empezar a formar una familia. Yo poco a poco me quedo con un único hobby que es salir a andar y a correr con los perros y me aficiono tanto que al final me meto en carreras de fondo. Esto me dura poco y al final otra repentina lesión me deja a verlas venir. Mientras me recupero, salimos a andar con el pequeño en su carrito y por suerte o casualidad nos cruzamos con mi amigo Pepe Vázquez que va en moto. Se para y nos tiramos hablando casi una hora sobre nuestra vida, acabo regalándole la vespa que lleva cuatro años desguazada en mi garaje si es que le interesa, cosa a la que acepta. El día que voy a dársela me pregunta por la cota que lleva arrinconada casi tres años sin arrancar. La arrancamos a la segunda patada y al final me la llevo de casa de mis padres a mi nueva casa. La medio restauro y empezamos a salir un 15 de junio del 93. |
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Me conecto por el internet y descubro un nuevo mundo por la red, Todotrial, su foro, montesaweb, cada vez quedamos mas y mas a montar, al final del año cambio la 310 por una GG 250 del 2001. El salto tecnológico es bestial, la ilusión con la que vuelvo le va a la zaga y así domingo tras domingo Pepe Carlos y yo somos fieles a nuestras zonas. Coincidimos con Nanos en alguna ocasión pero como somos autodidactas seguimos a nuestro ritmo de aprendizaje. Llega el verano y por las casualidades de la vida nos llegan las noticias de un trial indoor en Navacerrada. |
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Nos apuntamos Carlos y yo, Pepe desgraciadamente tiene que trabajar así que entre Carlos y yo nos quedamos sorprendidos de las cosas que realmente podemos llegar a hacer. |
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Después de este indoor, tenemos un pequeño parón en nuestras salidas que aprovecho para quedar por primera vez a montar con Chema y conocer a su grupo de amigos, Nanos y los Quer. Ese día aprendo un poquito mas y como colofón aprovecho una buena oferta de Adolfo Barreriro y le compro una Sherco nueva. |
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Por esa fecha, octubre, recibo un privado por el foro de Todotrial de Toño para quedar a montar. Desde ese momento además de un nuevo compañero entablamos una buena amistad que hace que nuestros contactos trialeros vayan a mas. Como Toño está federado, me dejo arrastrar y acabo cediendo a mi negativa de correr y empiezo el año 2005 llevándome a las carreras a mi familia para que vean el ambiente. |
| Después de la primera prueba de clásicas en Valdemorillo, decido comprarme una clásica. |
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| Mas tarde me federo y el resto de la historia ya se conoce. Segunda prueba de modernas en el Vellón. Acaba la prueba y entregamos las tarjetas con Chema. Nos comenta su intención de crear un motoclub y quiere contar con nosotros, quedamos para hablar... |
