Trial de Poyales

Poyales del Hoyo

25 de junio de 2006

 Clasificaciones

 
Galería de fotos Corsino
 
Galería de fotos Cristina
 

Crónica: Pedropedales

 

Domingo 25 de junio, quedamos los Nachos y yo para salir a correr una prueba del Castellano Leones de trial que tan buen sabor de boca nos ha dejado cada vez que hemos participado. Dos horas de viaje y cuando llegamos están los Quer desayunando. Alli paramos y se nos van sumando Chema Carrión, Corsino y Miguel. Una vez repostados, nos vamos al polideportivo y allí como es habitual formalizamos inscripciones, todo facilidades y buen ambiente, quince euros, bebida en abundancia y siete zonas para los blancos (una mas para el resto) y tres vueltas. Total cuatro horas y media y apenas colas. Calor pero sin ser agobiante y una interzona asequible para todos, al igual que las zonas, con pasos selectivos que hacían difícil dejar la tarjeta a cero. Nadie lo consiguió.

Es la segunda vez que participo en amarillos, la primera vez fue con la Sherpa en Madrid, esta vez con la moderna ante el panorama de ir por verdes, solo y en el castellano, me dio respeto y preferí disfrutar con mis amigos y darles el placer de meterme caña. Los consiguieron Juan, Chema y Nachette, se me quedaron al lado, pero Nachette fue el mejor, iba tocado, tenia fiebre y aún así se hizo un tercero. Durante esta carrera experimenté lo que era hacer una carrera con posibilidades, con posibilidades de optar al cero y no tener que luchar por sacar las zonas a tres o cinco, asi que para Arinsal me cambiaré de categoría y me lo pasaré un poquito mejor que si fuera en azules.

Las tres primeras zonas eran fáciles, hasta el punto que en la primera vuelta Juan Ochoa me dijo de hacer los pasos verdes con el, pero cuando llegamos a la cuarta se nos quito de la cabeza. Como casi todas las zonas, combinaban sabiamente piedra y tierra, el tacto de gas era importantísimo y Nacho no paraba de recordárnoslo.

En la cuarta zona fue donde mas colas se hicieron, alguno que otro pidió ayuda para que le sujetaran por si se le iba la moto, porque tenia un giro con piedra en lo alto que había que salvarlo con la rueda delantera sin tocar el carter para no desequilibrarse. Aquí cayeron bastantes cincos.

La quinta era también otra de las selectivas, también en cuesta, había que tirarla a lo bestia y todo recto, o sino, subirla zigzagueando. La primera vez le tiré como es marca de la casa, no metí tercera por prudencia, pero no me habría venido mal. Nachete también lo hizo al igual que Corsino y Juan Ochoa. En el resto de vueltas lo hicimos de la manera mas prudente, a bases de eses obteníamos mejores resultados que con el todo tieso.

Para la sexta y séptima zona, tenían mas facilidad, pero ambas tenian un girito complicado que si no lo encarabas como debías te hacía dejar los pies. Aquí con mayor o menor fortuna salvamos la cara todos.

Y para terminar, mención especial a Cristina González, esta vez pude tratar con ella y verla montar. Me sorprendieron mucho sus ganas de montar y aprender, lo sacrificada que es, siempre te premia con una sonrisa y jamás se achica. Ayer aprendí mucho de ella, y fue un placer compartir categoría.

Luego en la entrega de trofeos, todos nos llevamos algún recuerdo, con el chiringuito al lado, las cervezas fueron acompañadas de bocadillos porque ésta vez no nos podíamos retrasar en la vuelta. A Nachette el trofeo no le vino nada mal y le valio para recuperarse, porque luego su padre y yo le teníamos reservado el show y eso que no probamos los discolas!!. Volviendo por la carretera veíamos el Alberche, cruce de miradas, paramos al arcen y al agua, fue probarla, gayumbos fuera y al aguita. Había una pareja al otro lado que le alegramos la tarde, Pepe Corsino nos tuvo que ver cuando pasaba por el puente y no se pudo resistir a inmortalizarnos, Nachette escojonao contemplando el espectáculo, pero como le dijo su padre, “amiguete, que vista una visto todo”.

Pues eso, que no lo pasamos muy bien