ROBREGORDO 2005

Crónica de Pedropedales

3 de octubre de 2005

Fotos y Pies de Foto: Toño Villanueva

Ayer disfruté una jornada de trial clásico de las que dejan huella, aprendí cosas nuevas, recordé otras y asimilé de una vez por todas el placer de saborear con tranquilidad y sosiego aspectos que hasta hoy me habían pasado desapercibidos.

La interzona de ayer tenía la intensidad de Arinsal, bellos parajes, fuertes bajadas y duras subidas, trampas ocultas que no permitían bajar la guardia, gracias a que mi planteamiento de carrera fue calmado pude hacer la carrera que a día de hoy mas me ha llenado y eso que aún no he podido ver las clasificaciones.

Y me ha llenado porque además de verme capaz de ir a por el cero y hacer alguno que otro, he podido recordar esa época mágica que pasamos todos en nuestra adolescencia, saber que era miércoles y estaba el motociclismo calentito esperándote, aquella época en la que el trial ocupaba tantas páginas como el mundial de velocidad, esas fotos en blanco y negro que mentalmente las ponía en color y podía escuchar el bramido de las motos luchando con el barro mientras los pilotos llevaban un gesto en la cara reflejando la lucha que eran los triales de entonces.

Ayer un par de pilotos míticos hicieron el trial conmigo, Eddy Lejeune y Charles Coutard patearon las zonas, hicieron sus fiascos, incluso Eddy en la zona 10 después de caerse mientras la pateaba y ante las bromas de todos los que estábamos ahí me sonrió apoyando su mano en mi hombro con un gesto de complicidad, Coutard me ayudó a levantar a Toño y mas tarde a su moto después del susto en la zona 10. Pude apreciar su lado mas humano, esos gestos que mientras luchas te marcan muy hondo, pero también disfruté viendo la calidad de los otros campeones que nunca han salido en las revistas pero sin ellos el trial perdería su sabor.

Charles Coutard

Hice todo el trial con los Expert y Master, iba como un chaval de 15 años con una pandilla de 18, era el pequeño en experiencia y pilotaje, y se notaba por la forma con la que me miraban, mas incluso cuando me puse a hacer zonas que eran solo para ellos, pero yo vine a hacer trial y a aprender lo mas posible. Y se aprende mucho viendo como pilotan los maestros, la suavidad de Beltrán Martínez, la contundencia de Nacho Manzanero, la armonía de Yoyi , el estilo inconfundible de Toño mitad bici mitad moto, esa facilidad con la que Felix Vallés pasa los obstáculos, el estilo de Nacho Fernández-Sancho, capaz no solo de hacer volar su moto entre las piedras sin que se mueva de la trayectoria por él elegida, para luego como un rayo tenerlo a tu lado corriendo y dándote instrucciones para que lo hagas mejor que él.

Éstos son para mi los campeones, mis campeones particulares, porque los tengo al lado y puedo aprender de ellos, son mi objetivo, si cabe algún día de estos, podrán considerarme como rival y entonces ya tendré mi premio.

El trial de ayer comenzó con prisas pensando que salía a las 9:01 cuando por mi nueva ubicación por cambio de categoría salía a las 10:17, por lo tanto me dedique a saludar a los socios de trialmadrid y repartir pegatinas. Mas tarde me quedé con los azules y rojos esperando a que le dieran la salida a Toño y salir a trialear.

El trial fue muy bonito, muchas zonas de rió que me ayudaron a crecerme en mi autoestima. Comparado con Arinsal, aquí ya sabía por dónde pisar, cuándo acelerar y cuando cortar el gas. Además acompañado por quién fui pude observar pequeños trucos que bien merecen correr el riesgo de pasar a un nivel superior para poderse pegar y aprender de ellos.

La interzonas fueron para mi lo mas duro, la Portús me fallaba, rateaba y la única manera de atenuarlo fue no pasar de medio gas. Esto me valió en la zona once un revolcón que pudo haber sido malo si no me llego desentender de la moto. La zona diez fue para mi categoría fácil, pero el paso de los azules y rojos era realmente impresionante, un paso que técnicamente no tenía dificultad, pero a la altura que se escalaba y posteriormente se bajaba un escalón pondría en serios aprietos a cualquiera con una moderna. Allí fue donde empezó nuestro segundo trial, Toño se dio un palo muy gordo, le bajé la moto y al principio pensé que se retiraba porque la muñeca no tenía buena pinta.

Nos vamos a la once y para amenizar la zona salgo primero y en el escalón se me queda la moto y me tengo que bajas de ella en marcha, rompo la maneta, pero la puedo acoplar al estilo de las Navarro de entonces. Toño dice que la hace, hay un rampón que es casi un doble, me pongo a un lado, Chema Carrión al otro, dándole seguridad se tira y lo hace todo de un golpe, saca la zona y parece que aguanta hasta acabar la primera vuelta.

Seguimos la interzona, todo bajada, yo como su escudero guardo su retaguardia mientras el busca la postura para colocar la zurda en una posición que no le pinche tanto. Llegamos a la 12 y es una bajada entre pinos, yo paso entre una piedras y saco un dos, pero Toño tiene la bajada y tiene que superar una barrera de piedras y me dice que me ponga ahí, por si acaso. Con un par lo pasa con éxito, aguantando no sé cómo pero lo hace y muy bien.

Nos pican la tarjeta y hacia la mesa, allí le dan una pomada a Toño y decide terminar. Hemos consumido tres de las cinco horas. Ahora hay que ir ligeritos.

Esta segunda vuelta me sirve para enmendar mis errores de la primera vuelta. Mejoro con claridad todos mis pasos a cero y uno, hasta que llego a la zona del viaducto y recuerdo que al saltar de piedra a piedra nada mas hacer la salida me pegué un buen costalazo. Decido ni mirarla, ahora saltaré pero pero sin tocar gas en el último momento, según vuelo saco el pie por si acaso y es con lo que saco la zona un uno.

Mas tarde seguimos y llegamos al campo de fútbol, allí me marco un fiasco en la primera zona porque se me sale la maneta del embrague y claro está, la moto se me encabrita en un momento, no puedo cortar mas que de gas y se me cala.

Bajo cabreadísimo al rió, me he desfondado a gritar y a darle patadas a la moto porque no arrancaba. Llego y ahí tengo a Nacho indicándome la trazada a seguir. Precisamente en esa zona hice cero pero mi subconsciente me traicionó e hice una bandera que no me correspondía cascándome un cinco. Pues bien, entro como un miura, tan cegado a por el cero que nada mas entrar me fostio, según me levanto Nacho me agarra la moto y me dice que la repita, el la arranca, me la desengrasa mientras dos pilotos mas hacen la zona. Me pongo nuevamente y me la hago con un uno. Gracias a Nacho me salvé de un fiasco.

Como voy apretado de tiempo, inmediatamente hago al ultima del campo de fútbol a toda leche. Quizás acuciado por los nervios me paso de gas y la saco a tres arrastrao.

Salgo como una centella detrás de Toño que ya lo ha hecho hace minutos, así hasta la diez a tope. Sorprendentemente la vuelve a intentar y se la saca a tres, pero tres de verdad. Eso es valentía y pundonor.

Nos vamos a la once y yo esta vez la saco a dos, Toño se queda a mitad de rampa pero prefiere no arriesgar de mas. Nos vamos a la ultima, es la 1:05 y yo la hago del tirón a tres, espero a Toño en el paso chungo para coger la moto y salir disparado a meta. Llego justito, pero con el buen sabor de haberme superado una vez mas.