XXXV 3 Días de Santigosa

Sant Joan de les Abadesses

14, 15 y 16 de abril de 2006

Crónica y fotos: LUIS BOLLAÍN

Jueves

Como viene siendo costumbre este año en los triales del territorial que se disputan al norte de La Marina, había quedado con mis compañeros en el peaje de Benissa. No a las siete de la mañana, como siempre, sino a las nueve. Por si acaso, antes de salir de casa llamo a Steve y me confirma que van con retraso. Quedamos a las diez menos cuarto.

Steve nunca se ha caracterizado por su puntualidad, pero estoy seguro de que si me tuvieron esperando hasta las diez y media sin avisarme del nuevo retraso no fue por despiste o desidia, sino una manera sutil de vengarse de que yo fuera el único escaqueado del coñazo de desmontar cinco motos y de acoplarlas junto con herramientas, equipajes, recambios, bidones, etc. dentro de la Ford Transit. Estos ingleses…

Componemos la expedición Steve, inglés residente en Polop, con un historial motero bastante extenso ya: crossero en Inglaterra, hace unos diez años probó esto del trial y hasta ahora; su sobrino de dieciséis años Mathew, que vive en Inglaterra y ha venido expresamente a correr el trial; Juanjo, de Callosa, que a sus veintitrés años se ha sacado este su primera licencia, Leo, inglés de origen que lleva quince de sus dieciocho años en La Nucía; y yo, que llevo quince de mis cuarenta por aquí también.

Echo de menos a otro miembro habitual del equipo, Frau (se está dando a conocer por estos foros como Pere-Sherpa), que se ha rajado puesto que para participar se reconoce todavía muy amarillo, y ha pensado que venir como mochilero le iba a producir mas sinsabores que alegrías. Estoy seguro de que se lo hubiera pasado tan bien como nosotros, así que el año que viene me lo llevo de una oreja…

La autopista del mediterráneo la tengo bastante aborrecida de tantas veces como la he recorrido, así que, al arrullo de Metallica, U2, The Cure y otros clásicos del pop-rock , voy sesteando hasta llegar a la primera parada junto a Villafranca del Penedés, ScottishTrial, donde compramos algunos recambios. Están cargando el camión para Santigosa.

Un par de horas mas tarde llegamos a Ripoll, donde tras unas cuantas vueltas encontramos la delegación de mrw, adonde desde Moto Racing habían enviado a Steve más recambios para las 4RT.

A eso de las siete llegamos a Sant Joan de les Abadesses. Hay ambientillo. El camión de Scottish Trial ha llegado antes que nosotros. Formalizamos las inscripciones junto a Yoyi, Carlos Varadé y algún otro de los escasos madrileños que este año acuden a Santigosa.

Ya con los dorsales, nos enfrentamos al mare mágnum de ruedas, guardabarros, botas, maletas, trozos de moto, etc. que rebosa de la Transit.

La Transit a tope.

 

En una hora, tenemos las motos listas, con la cadena engrasada y el filtro de aire limpio, dos de las obsesiones habituales en los triales de larga duración.

Montando las motos

La verificación consiste en pintar el nº de dorsal en los componentes de la moto que no se pueden cambiar durante la carrera. Nada mas. Ni documentación, ni seguro, ni matrícula.

Dejamos las motos en el parque cerrado, donde comprobamos la gran cantidad de 4RT que hay en todas las categorías. ¿Pero no quedamos en que estos hierros solo valen para los amarillos? Debe ser que todos se han dejado un par de kilos en preparaciones…

Equipo Auto Impulse

La 315 en el parque cerrado

Han puesto ya los horarios de salida para el viernes. Como es habitual, los azules salimos delante y, el primer día, por orden de inscripción. Como fuimos madrugadores en este sentido, salimos delante del todo, a las ocho y media. Somos ochenta y cinco azules, con algunos nombres ilustres. ¡Que placentera sensación de ausencia de presión!

Retirarada. Nos vamos al hotel. Ducha y cena en el mismo hotel. Buffet libre. Lógicamente, nos ponemos cerdísimos. Pegamos la hebra con una familia leonesa que cena en la mesa de al lado. El mas joven, cadete inscrito en rojos, está con fiebre y acabará pasando el fin de semana enfermo en el hotel, una verdadera faena.

Para bajar un poco el banquete nos vamos con ellos a echar un futbolín a un bar de Ripoll. Como buenos deportistas, nos tomamos un whisky, que hay que digerir…

Viernes

¡Que lujo dormir a diez kilómetros del trial!

Comenzamos el trial a la ocho y media y levantándonos a las siete y media nos da tiempo a pegarnos un atracón (otro) para desayunar. En Ripoll el cielo está cubierto. No, es niebla. En Sant Joan está despejando.

Tengo el dorsal 310. Mis compañeros del 315 al 318. Cuando llegamos ya nos están avisando por la megafonía.

Justo delante nuestro sale la única clásica: la Honda del Inglés Nigell Greenwood.

Empujamos la moto parada fuera del parque cerrado, nos dan la tarjeta, arrancamos y... tenemos que pasar la moto y las botas por un canalillo con desinfectante. Nuevas normas medioambientales o de bioseguridad ganadera, mas bien. Lo raro es que hubo que repetir la operación todos los días, quizá como precaución por si alguno consideraba corto el interzona y, pasando por Francia, le pisaba el cogote a un pollo con gripe aviar…

¡Por finnnnnnnnn! Salimos. Hoy por la mañana hay que seguir las flechas azules. Apenas se callejea por Sant Joan. Cruzamos la carretera de Camprodón, bordeamos por detrás la fábrica de Casals, subimos una senda y … de nuevo a Sant Joan, bajamos unas escaleras, callejeamos otro poco y, ahora si, cogemos una pista asfaltada que remonta en zigzag el valle.

La mañana es deliciosamente fresca. Hacia Ripoll hay un mar de nubes. Dejamos la pista asfaltada y pasamos a un camino de cemento mas estrecho. Seguimos subiendo por el bosque. A unos kilómetros dejamos por fin el cemento y comienza el verdadero interzona. Se nota la sequía, cruzamos algunos arroyuelos pero el camino tiene tramos bastante polvorientos. Pasamos de largo las zonas uno y dos, reservadas para los buenos.

El interzona es largo. Llegamos por fin a la tres. Los nueve que nos preceden ya la han pasado. Es fácil pero característica de Santigosa: trazada en un cauce, tiene agua, roca mojada, barro y raíces. El 90% de las zonas de Santigosa son de estas características. Otra característica de Santigosa: las zonas no son cuasi sendas con uno, dos o tres pasos mas o menos complicados. Son tramos complicados con uno o ningún descanso.

La zona tres es fácil pero ninguno de nosotros la pasa a cero. La cuatro es más complicada. Vemos al de la Honda hacer un fiasco. Tardamos en adaptarnos a las características del terreno, pero a partir de la siete por fin empezamos tímidamente a hacer algún que otro cero.

Empezando el trial

Luis

Hacia las once llegamos al Pla de Santigosa, donde tradicionalmente se neutralizaba la carrera para comer. Este año aquí nos dan un litro de gasolina y volvemos a Sant Joan. Esta parte de la interzona es muy técnica, primero por una senda muy estrecha dentro del bosque, luego un camino muy ratonero que desemboca en una pista y finalmente cuatro kilómetros de la carretera de Olot a Sant Joan.

Antes del control horario hay que pasar las únicas zonas que, con alguna variación, se repiten en todo el trial. La primera es la Margera, una larga cuesta que va empinándose hasta hacerse casi imposible que se hace en tercera reventando. Juanjo y yo probamos en cuarta y nos quedamos a tres metros de la cima. Leo le tiró en tercera y subió con alguna dificultad al final y Mathew y Steve subieron sobrados con sus 4RT.

Mathew en La Margera, sobrao

La última es la zona tipo indoor, dentro del pueblo, que consta de unos buenos pedruscos sin dificultad.

Nuestras puntuaciones esta mañana han sido verdaderamente desastrosas y nos ha sobrado todo el tiempo del mundo. Comemos a las once y media y a las doce, tras llenar los depósitos y engrasar cadenas, nos vamos de nuevo para el monte.

He sacado las herramientas de la riñonera y he metido la cámara. Juanjo y yo vamos delante sin saber que vamos abriendo la carrera por delante del miembro de la organización que debe hacerlo. Casualmente, somos los únicos del grupo que la noche anterior se estudió la interzona y la situación de las zonas. La tres estaba a más de media hora de la salida. Hay pocas flechas. Algunos se pierden, entre ellos nuestros compañeros. Cuando llegamos a la tres, todavía tenemos que esperar diez minutos a que la abran. Me doy el lujo de estrenarla, y a cero.

Steve

Juanjo

Steve

Mathew

Las zonas de la tarde son más sencillas y se nota en las puntuaciones. 21 por la mañana y 4 por la tarde. Mis compañeros, algo peor pero guardando la proporción.

Desde el Pla de Santigosa, de nuevo el mismo interzona de bajada que se repetirá los tres días.

La Margera, esta vez en tercera, la sacamos a cero los que la teníamos pendiente. La indoor es hoy muy fácil, de nuevo a cero.

Damos otro pequeño repaso a las motos, llenamos los depósitos y al parque cerrado.

¡Son solamente las dos y media! no hemos madrugado apenas, nos hemos pegado dos excursiones por la montaña con una comida entre medias, hemos gastado dos depósitos y medio en 26 zonas y son solamente las dos y media.

Vamos al hotel, nos duchamos y volvemos a Sant Joan. Cervecita en mano, vemos a los buenos pasar la indoor, que no tiene nada ni en los pasos de negros. Vemos pasar a Sergi León, que además de tendero en Scottish y mochilero de su hermano Xabi, hace trial y bien: acabó quinto en negros, detrás de Amós.

Por ahí anda con unos amigos Víctor Bonaigua , al que saludo y comento lo bien que se lo habría pasado con su Rothmans.

Paseamos por Sant Joan, precioso pueblo que merece la visita. Caen un par de cervecitas más. Vemos una Monthy y nos acercamos a curiosear. Es de Eduard Planas, campeón del mundo de Trialsin o como se llame ahora, que está participando en su primer trialcon. Sin despeinarse nos hace una pequeña demostración subiéndose a una fuente. Mathew y yo hacemos unas monerías demostrando, en mi caso, que veinticinco años no son nada. Bueno, casi nada. Cuatro botecitos y ya estaba que escupía el hígado…

Nos vamos a cenar con Germán, Eloy y Toni Iglesias, que a sus setenta años está recorriendo el interzona de mochilero de Eloy. De nuevo, nos damos un banquete cárnico impropio de la cuaresma.

Germán y Eloy forman un excelente dúo cómico y nos reímos a base de bien en la cena. Lastima que desconocen esa buena costumbre llamada sobremesa. Pidieron la cuenta y cerraron la sesión cuando me acababan de traer un Glenmorangie single malt de doce años. Me lo bebí como John Wayne y nos fuimos al pub … como buenos deportistas. Los jóvenes habían quedado con ciertas jueces de zona particularmente… simpáticas…, pero no aparecieron.

Sábado.

Hoy madrugamos aún menos. Nos toca salir casi de los últimos azules. Cuando llegamos, con casi un cuarto de hora de adelanto, comprobamos que no están siendo muy rigurosos con los horarios de salida y ya hay fuera gente que debía de salir después de nosotros. Antes hemos comprobado en la clasificación del primer día lo buenos que somos. Estamos situados entre el 29º (yo) y el 60º (Leo): ¡somos unas máquinas!

Hoy tenemos el espectáculo vespertino de los buenos buenos, que han llamado trofeo elit, por lo que tenemos solamente una excursión por el monte, de dieciocho zonas. Ayer empleamos seis horas en los dos bucles y veintiséis zonas, así que las seis horas de hoy parecen suficientes.

La cola que nos encontramos en la zona tres (nuestra primera zona) es el primer aviso de lo que nos espera.

Esta mañana ha estado lloviendo justo hasta llegar aquí. La zona es complicadilla. Vemos a Eduard Planas hacer un varios arrastrado, como casi todos. Si su progresión con la moto es la lógica, seguramente será ésta la última vez que le gane. Germán la hace delante de mí a cero. La paso a cero yo también (¡sorpresa!). El último en pasarla es Leo, que cierra el pelotón de azules. La siguiente es bastante mas complicada. Para colmo, Mathew se ha quedado sin gasolina. Pero ¿Cómo? Vaya, ayer por la tarde me encargué yo de llenar los depósitos a todos y me dejé la suya… El parque cerrado no está muy lejos, hoy hemos subido por carretera. Eloy le ha dado un poco de gasolina y justo después de que Steve y yo pasemos la cuatro a varios arrastrado llega. Pica cinco y seguimos. Nos han alcanzado algunos rojos, entre ellos Nacho Manzanero y Carles Casas.

En general, las zonas son hoy mas difíciles, pero vamos encontrándonos mejor y empezamos a sentir que no se nos ha olvidado hacer trial. Yo voy un poco mosca con las presiones de los neumáticos. Tengo la sensación de que llevo las presiones muy bajas, pero no llevo ni manómetro ni bomba. Además, que más da, si voy perdido en la clasificación.

Juanjo

Leo

A la salida de la zona 6, mi riñonera ha desaparecido. A la entrada de la zona veo una idéntica a la mía. Es la de Germán, que se ha equivocado. La cojo para intercambiarla de nuevo en la siguiente zona (llevo la cámara de fotos) pero Germán ha puesto la directa y no lo vuelvo a ver en dos horas.

Sigo mosca con las presiones. Curioseo en la riñonera de Germán. Que chico tan aplicado: entre las herramientas lleva bomba y manómetro. Mido la presión de atrás: 100 gr. Ya decía yo. Le pongo 250 y entro en la zona siguiente. La moto rebota muchísimo entre las piedras mojadas y hago un varios arrastrado. Por supuesto, le echo la culpa de mi chapuza al manómetro así que, a ojo, vacío de nuevo la rueda trasera.

En un tramo de la interzona, con unas pendientes impresionantes dentro de un hayedo nos saltamos una flecha y tropezamos con un paso casi imposible por un tronco caído. Algunos lo superan con la moto parada pasándola entre varios. Otros optamos por retroceder por el bosque hasta hallar el camino correcto. Entre colas y despistes varios, hemos empleado cuatro horas en hacer las primeras diez zonas.

Leo

Las zonas se parecen mucho unas a otras así que, a diferencia de lo que solemos hacer en los territoriales, donde estudiamos con lupa cada resalte del terreno que supere los dos milímetros, adoptamos la costumbre de echar un vistazo rápido a las zonas y entrar.

Llegamos al Pla de Santigosa. Ayer nos dieron gasolina sin mezcla, a la que los dos tiemperos añadíamos un chorrito de aceite. Hoy nos la dan ya mezclada. Esto merece un comentario: con lo remilgados que solemos ser con el asunto de las mezclas, que si 100% sintético marca Dom Perignon al 1,28% con 98 de BP porque la Cepsa me da acidez de estómago, y he aquí a lo que sometí a mi 315. El viernes salí con gasolina que trajo Leo con aceite Mito. En el Pla rellené con un litro de ¿súper? ¿98? ¿95? con aceite Repsol (que habíamos comprado en la gasolinera de Sant Joan) mezclado a ojo. Consciente de que me pasé con el chorro, rellené al llegar con gasolina sin aceite (cuando me olvidé de la de Mathew). Hoy nos dan en el Pla gasolina ¿Súper? con aceite de no se sabe qué marca a no se sabe que porcentaje.

Conclusión: remilgados abstenerse.

Continuamos. Nos quedan veinte minutos para bajar a Sant Joan, hacer La Margera y la indoor y llegar al parque cerrado.

Pero bueno, si la clasificación nos importa un carajo ¿Qué mas dará penalizar? Pues debe dar, o era una buena excusa para bajar como si fuera un tramo cronometrado de enduro, que es lo que hicimos con las lógicas precauciones en una zona con granjas.

La Margera tiene hoy un giro en plena pendiente. No parece difícil. Veo a Eloy hacer un varios guarrindongo. Me solidarizo y lo hago tan mal como el. ¡Está tan contento de irme ganando!

Juanjo y Leo nos imitan. Steve sube despacio, traza con elegancia la curva y sale sin despeinarse a cero. Mathew lo calca, pero a un metro de la salida hay una raíz donde se atasca y se casca un cinco tontísimo.

El la indoor hay una cola de la leche. Hoy es algo mas complicada, con un escaloncillo a la entrada donde Germán, confiado, hace un cinco que le hunde en la miseria. El viernes acabó segundo y hasta aquí no iba demasiado mal… Las risas por el fiasco ante la afición dieron mucho de sí en la cena. Mathew estuvo un poco despistado y se le colaron cuatrocientos rojos, así que Steve, que se quedó con el para ser testigo, como mochilero, del cinco que a la postre hizo, penalizó quince puntos por tiempo (no así su sobrino, y eso que salieron y entraron a la misma hora ¿?).

Yo penalicé dos, o eso deduzco aunque no figure como tal, por que llegué muy justo y el juez contó delante de mí 19 puntos y luego figuré con 21.

Seguimos siendo muy malos. Sin embargo, todos remontamos algo.

Comemos relajadamente, que hoy tenemos la tarde libre Junto a nosotros está el equipo Sherco. Saludo a Andreu Codina, con quien compartí el lejanísimo año del naranjito la experiencia del primer europeo de trialsín.

Hotel. Ducha. Ropa limpia. Pla-cer in-men-so.

Es sábado y las tiendas están abiertas. En Sant Joan compramos los recuerdos comestibles para llevar a casa.

Nos acercamos al Coll de Santigosa, donde se celebra el Trofeo Elit. Cuando llegamos se ha hecho la primera criba. Nos acomodamos junto a un escalón -plataforma - escalón que quita el hipo. Llega Cabes andando y al primer escalón le dedica un vistazo de apenas dos segundos. Será porque va con el perro de 4T, porque a continuación llegan Fuji y Lampkin y es que ni lo miran. Vamos, que no tiene nada. Trepan por un lado y se detienen ante el segundo escalón, que sí que les preocupa.

 Ambientillo en el trofeo elit

Llegan sobre las burras: Gibert pasa el primero y se queda en el segundo. Que bien suena la 4RT. Cabes pasa el primero como si fuera una rampita, pero en el segundo, tras unas explosiones muy feas de la Sherco se queda. Un colega que vio el numerito de principio a fin nos comentó que la Sherco comenzó sonando muy bien pero que a medida que pasaban las zonas se iba yendo de punto. Nosotros solamente fuimos testigos de ese fiasco tras unas feas falsas explosiones. A nuestro lado estaba Paxau. Steve, montesista cuatroerretista a mas no poder, no pudo reprimir unos comentarios jocosos.

Fuji, flexionando rodillas ante el tranco

 

Lampkin pasó los dos escalones(mas comentarios jocosos de Steve a un palmo de Paxau) pero no Fuji. Pero que bien suenan las 4RT. Pasaron tambien los dos de GasGas, Fajardo y Pascuet. Las GasGas no suenan tan bien. Pican arriba del todo.

Apenas pudimos ver algo más. La salida de la última zona decidió el Trofeo Elit. Allí Lampkin se dejó un pie y Fajardo dos pero mas disimulados. No creo que influya que Fajardo hable mejor el catalán que Dougie, pero quien sabe.

Una vez mas, fue un placer disfrutar de un deporte en el que estás tan dentro que puedes tocar a los protagonistas, o escuchar comentarios como el de Amós a Lampkin (I`m bored of this shit ), se ve que fastidiado de ejercer de mochilero en un trial sin relevancia. Este Amós es un cachondo. A nosotros si que nos gustó.

Los niños del equipo con las niñas jueces

 

Acabado el espectáculo, volvimos en caravana hacia Sant Joan. Unos capullos en quad adelantando en curvas sin visibilidad nos recordaron la realidad del trial, y que Santigosa es una especie de oasis en el desierto. Que dure.

Esa noche repetimos cena con el dúo cómico y Toni Iglesias. Esta vez en un pueblecito precioso – Ventolá – en la montaña a casi 1400 metros de altura. La cena, de nuevo un atracón carnívoro con abundante vino, como buenos deportistas. Esta vez no pedimos ensalada siquiera para disimular. Pan con tomate con embutidos del país, ternera con setas y confit de pato. No tuve tiempo de pedirme un Whisky. Esta vez se pidió la cuenta a la vez que los cafés.

Intentamos bajar la cena dando un paseo por Ripoll, increíblemente muerto para ser sábado. En un parque unos chavales se disponían a celebrar su botellón mientras volvíamos al hotel.

Domingo.

Nos da igual el orden se salida. Nos presentamos a las ocho y cuarto por si acaso. Vamos saliendo mas o menos en orden desde las ocho y media y nos vamos a la furgoneta, a hacer lo que no tuvimos tiempo de hacer ayer. Cambio de filtro de aire, gasolina a todas ¿a todas? Si, a todas las motos, engrase de cadena y al monte. Hoy se repite la interzona del primer día. Es decir, bucle por la mañana, comida y otra vez de excursión por la tarde. El cansancio provocado por las difíciles digestiones va haciendo mella. Supongo que el trial tiene también parte de culpa.

Hemos perdido bastante tiempo y nos han alcanzado algunos rojos. Hoy las zonas son todavía más complicadas que ayer. Curiosamente, a pesar de ello y del cansancio todavía mejoramos. Ya no es mosqueo: estoy convencido de llevar la presión de los neumáticos de pena pero da igual. Las zonas son mas complicadas pero da igual. Un vistazo o dos si es muy larga y a la cola.

Pero, así como la mañana del primer día no recuerdo haber hecho mas que chapuzas y ayer alternaba estas con algún cero meritorio, hoy me salen bastante bien las cosas, con alguna excepción, claro.

A pesar de las prisas, con el retraso en la salida y las colas llegamos a La Margera a la una y media ¡dos horas mas tarde que el primer día!

La zona hoy se las trae. El juez nos dice que solo la han subido tres o cuatro (somos los últimos azules, de unos ochenta). Bien, lo intentamos. Primero Steve. Se queda a dos metros. Si el no puede, es imposible. No obstante le tiramos todos. Salimos de ahí con un cinco cada uno.

La indoor, un poco mas ratonera, escalón, giro, doble escalón, giro, escalón con vuelo, giro, escalón. Fácil pero agotadora con tanto cambio. A comer. Nos quedan dos horas y media para comer y dar la vuelta de la tarde. Fideuá y pollo asado en quince minutos, pero no nos dejan salir hasta cumplir la media hora. Manda carallo, tan permisivos a veces y hoy, con la prisa que tenemos…

Por la tarde tenemos la suerte de no pillar ni una cola y además, de llevar justo delante a Luis Díaz, el vencedor final en azules con su 4RT. De estilo clásico, hace todo fácil. Daba gusto verlo. Con excepción de una chapuza lamentable, esa tarde hago el mejor trial del fin de semana.

A pesar de ir con el tiempo pegado, todavía tenemos tiempo de hacernos alguna foto. Bajamos mangaos incluso por la carretera, que esta parte de la interzona ya nos la sabemos de memoria.

La Margera se salda con tres fiascos del equipo 2T y dos ceros del equipo 4T.

Acabo el trial con un cero en la indoor, dentro del tiempo.

Steve en la indoor

Juanjo en la indoor

Final de los 3dts

 Son las cinco menos cuarto, solamente queda lavar las motos (la organización pone una máquina, que solo empleamos el último día), desmontarlas, acoplarlas en la Transit, ir al Hotel a recoger los bártulos (tuvieron el detalle de guardarnos la habitación hasta las siete de la tarde para que pudiéramos ducharnos) y recorrer los seiscientos kilómetros que nos separan de casa. Tras la ducha todavía tenemos ánimo de volver a Sant Joan a recoger el recuerdo que entregan a todos los participantes, charlar con los pocos extranjeros que no se han ido todavía y, de paso, comprobar en la clasificación final que efectivamente el último día no lo hicimos tan mal.

¿De que hablamos durante el viaje de vuelta? Del paisaje, de la interzona, de las zonas, de la simpatía y entrega de los jueces, muchos de ellos adolescentes y niños entusiastas, que hacen de Santigosa un trial verdaderamente extraordinario. Ningún aficionado que tenga nivel para participar en cualquier campeonato territorial debería quedarse sin conocerlo.