Valdemorillo

18 de febrero de 2006

Crónica: TOÑO VILLANUEVA

"Historia de un duende"

Un buen amigo mío es un experto restaurador de motos clásicas. No son motos de trial. Restaura motos más antiguas, de cuando el trial no había nacido, ni siquiera en Inglaterra. Este amigo, en un viaje, en una de esas noches que se alargan hablando y hablando de motos, me comentó lo del duende. Dice mi amigo que hay un duende dentro de algunas motos. Habita dentro del motor. A veces, sin saber por qué, y normalmente aprovechando una reparación importante el duende sale del motor y se marcha para no volver más. Ese motor podrá ser montado con cariño y esmero, podrán utilizarse las mejores y más modernas piezas para recomponer su interior, podrá arrancar y podrá ir incluso bien. Pero siempre le faltará el duende. Ya no será lo mismo. Ya no sonará igual de redondo. Ya no trasmitirá las mismas vibraciones. Te dejará tirado en el momento previsible. Ya no tendrás esa sensación de que ese motor vela por ti.

Hay motos que tienen duende dentro y otras que vienen sin él. Éstas últimas no lo necesitan. Es el claro ejemplo de las motos de carretera japonesas. Van sumamente bien y punto. Las inglesas sin embargo tienen un pedazo de duende que no cabe dentro. Las italianas también lo tienen y las españolas. Una moto inglesa, italiana o española podrá romper más que una japonesa, pero ese día en el que tu vida dependa de la moto, ese día en el que si la moto se para eres hombre muerto, la española, italiana o inglesa no se pararán y la japonesa te dejará tirado.

Un caso claro de moto con duende fue el Tourist Trophy de 1978 cuando Mike the Bike, corría con su Ducati privada contra la Honda oficial de Phil Read en una de las carreras más dramáticas de la historia del motociclismo. Todo apuntaba a que ganara Read. Los directivos de Honda le habían negado una moto a Hailwood cuando éste fue a pedírsela para correr una carrera después de llevar 10 años retirado. Por eso no tuvo más remedio que correr con la poco fiable y poco potente pero muy estable, estrecha y ligera Ducati bicilíndrica. Lo que pasó en aquella carrera es una página de las más grandes de la historia del motociclismo. Ganó Mike humillando a Read ya que antes de que la Honda de Read se rompiera le dobló (Read salía 2 min antes). Claramente las Ducatis de antes tenían duende y sin él no habrían dado ni media vuelta a un circuito.

Ese duende representa las ganas, el pundonor y la ilusión de las personas de carne y hueso que están detrás de las motos y se materializa en la unión hombre máquina más allá de la simple suma.

Mi sherpa tiene duende. A muchos os parecerá exagerado o simplemente una superstición más pero yo os digo que es así porque lo he visto. Esa moto tiene un duende dentro que ni cabe. Y además se demuestra con cosas que de otra manera sería muy difícil explicar. Esta moto la compró mi padre en Mayo de 1978. La moto tenía ya 5 años. Mi hermano y yo vivimos aquello con ilusión aunque reconozco que nos hubiera gustado más una moto de motocross. Mi padre supo que lo que nos tenía que gustar era el trial (el veía falta de peligro y que no se destrozaban las motos). Hasta 1984 la estuvimos usando y ya en ese año la abandonamos en una garaje de una tía nuestra. En 2004, después de haber asistido de espectador a un trial de clásicas en Las Rozas la restauré entera, desmontando pieza a pieza el motor y toda la moto y me dispuse a participar en triales clásicos, el primero el de Robledo de Chavela. Disponía de tres meses y casi no llego porque la terminé justo el día antes del trial. Cuando llamé a la fede y me inscribí lo hice con una moto que la última vez que funcionó fue en 1984. Llamé a mi hermano y a mi padre antes de intentar arrancarla. Eché gasolina, cebé el carburador y….. a la segunda patada arrancó. La sonrisa que se nos puso en la cara debía ser similar a la que tengo en el podium de ayer. Pero no sólo eso sino que arrancó y empezó a sonar, a ralentizar y a funcionar como nunca antes lo había hecho. No rectifiqué el motor (aunque el cilindro por dentro estaba un poco oxidado). No cambié el pistón ni los segmentos. No cambié los discos de embrague ni los muelles. No sustituí el encendido aunque sí le puse nuevos los platinos y el condensador. Ni siquiera le abrí el escape ni lo limpié. Todo, absolutamente todo lo importante era de estricta serie y estaba de origen en la moto y sin embargo la moto iba mucho mejor que cuando la moto se paró. Para mi fue un gesto claro de agradecimiento del duende por permitirle despertar. Mi amigo no se equivocaba.

Desde entonces le he cambiado aceites, una vez la bujía y le limpio el filtro de aire cada vez que la uso. Neumáticos y...nada más que yo recuerde. Y la moto cada vez va mejor. En Robregordo, en una de las zonas de río, haciendo cola con la moto arrancada, Carlos Casas se acercó y me dijo: ¿Va bien y suena bien esa moto, eh?. Imaginad mi cara. Poco después coincidí con Sammy Miller en otra zona. Me vio llegar a la zona y mantuvo su mirada en la moto, como fijándose y escuchando. Él no dijo nada, pero sonrió al tiempo que hacía un movimiento con la cabeza como de aprobación. Estas cosas son pruebas inequívocas de que el duende habita dentro.

A la otra sherpa que tengo, aparte de ser más moderna (1979) le he hecho de todo. Le he puesto encendido electrónico, he trabajado su embrague y la inercia del motor, le he cambiado el carburador, los escapes los he abierto, limpiado y revisado su configuración, etc, etc. Pero va peor y no me encuentro tan a gusto sobre ella. No tiene duende.

Mi primer puesto de ayer en Valdemorillo es solamente el producto de la complicidad con esa moto que es para mi LA MOTO. Puede que haya motos mejores como las Hondas, pero no tienen duende. Están en desventaja respecto a la mía. El piloto tiene que ser mucho mejor que yo para ganarme y compensar la fuerza del duende que hay en mi moto, que tira para arriba en las zonas, que coloca las ruedas y el peso, que ayuda siempre. Y si yo me montara en una de esas Hondas lo haría peor. Y por supuesto si alguien a quien el duende no conozca se sube en mi moto seguramente empezará a ratear y a ir mal. Pero muy importante: lo escrito anteriormente no elimina la posibilidad de que la moto de repente se pare o que en una zona me caiga. Los duendes son muy caprichosos, y el de mi moto en particular es un poco cabroncete a veces…

PD.- Quería felicitar a MOTOCRA por el esfuerzo y al resto de vencedores, Jorge Prado, Nachette, Corsino y Alfredo. Y al resto de pilotos por vuestro compañerismo y vuestro buen rollo y en especial a LALLOREA por su debut y su valentía.

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